LECTURAS 2020

 
 

Lectura del santo Evangelio según san Lucas 2, 36-40

Cuando se cumplieron los días de la purificación, según la ley de Moisés, los padres de Jesús lo llevaron a Jerusalén para presentarlo al Señor.

Y cuando cumplieron todo lo que prescribía la ley del Señor, Jesús y sus padres volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. El niño, por su parte, iba creciendo y robusteciéndose, lleno de sabiduría; y la gracia de Dios estaba con él.

Para la Semana

Lunes 28

Los santos inocentes, mártires. Fiesta.

 1 Jn 1, 5-2, 2. La Sangre de Jesús nos limpia los pecados.

Sal 123. Hemos salvado la vida, como un pájaro de la trampa del cazador.

Mt 2, 13-18. Herodes mandó matar a todos los niños en Belén.

Martes 29

1 Jn 2, 3-11. Quien ama a su hermano permanece en la luz.

Sal 95. Alégrese el cielo, goce la tierra.

Lc 2, 22-35. Luz para alumbrar a las naciones.

Miércoles 30

1 Jn 2, 12-17. El que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.

Sal 95. Alégrese el cielo, goce la tierra.

Lc 2, 36-40. Hablaba del niño a todos los que aguardaban la liberación de Jerusalén.

Jueves 31

1 Jn 2,18-21. Estáis ungidos por el Santo, y todos vosotros lo conocéis

Sal 95. Alégrese el cielo, goce la tierra.

Jn 1,1-18. El Verbo se hizo carne.

Viernes 1

Santa María, Madre de Dios. Solemnidad.

 Núm 6, 22-27. Invocarán mi nombre sobre los israelitas, y yo los bendeciré.

Sal 66. El Señor tenga piedad y nos bendiga.

Gál 4, 4-7. Envió Dios a su Hijo, nacido de una mujer.

Lc 2, 16-21. Encontraron a María y a José, y al niño. A los ocho días, le pusieron por nombre Jesús.

Sábado 2

San Basilio y san Gregorio Nacianceno, obispos y doctores de la Iglesia. Memoria.

 1 Jn 2, 22-28. Lo que habéis oído desde el principio permanezca en vosotros.

Sal 97. Los confines de la tierra han contemplado la victoria de nuestro Dios.

Jn 1, 19-28. El que viene detrás de mí.


Lectura del santo Evangelio según san Lucas 1, 26-38

En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María.

El ángel, entrando en su presencia, dijo:

«Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo».

Ella se turbó grandemente ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquél. El ángel le dijo:

«No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le podrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin».

Y María dijo al ángel:

«¿Cómo será eso, pues no conozco a varón?».

El ángel le contestó:

«El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios. También tu pariente Isabel ha concebido un hijo en su vejez, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible».

María contestó:

«He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra».

Y el ángel se retiró.

 
 

Lunes 21

 Cant 2, 8-14. Llega mi amado, saltando sobre los montes.

o bien: Sof 3, 14-18a. El Señor será el rey de Israel, en medio de ti.

Sal 32. Aclamad, justos, al Señor, cantadle un cántico nuevo.

Lc 1, 39-45. ¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor?

Martes 22

 1 Sam 1, 24-28. Ana da gracias por el nacimiento de Samuel.

Salmo: 1 Sam 2, 1-8. Mi corazón se regocija por el Señor, mi Salvador.

Lc 1, 46-56. El Poderoso ha hecho obras grandes por mí.

Miércoles 23

 Ml 3,1-4.23.24. Os enviaré al profeta Elías antes de que llegue el día del Señor.

Sal 24. Levantaos, alzad la cabeza: se acerca vuestra liberación.

Lc 1,57-66. El nacimiento de Juan Bautista.

Comienza La Navidad 

Jueves 24

 2 Sam 7, 1-5. 8b-12. 14a. 16. El reino de David durará por siempre en la presencia del Señor.

Sal 88. Cantaré eternamente tus misericordias, Señor.

Lc 1, 67-79. Nos visitará el sol que nace de lo alto.

Viernes 25

Natividad del Señor. Solemnidad.

 Is 52, 7-10. Verán los confines de la tierra la victoria de nuestro Dios.

Sal 97. Los confines de la tierra han contemplado la victoria de nuestro Dios.

Heb 1, 1-6. Dios nos ha hablado por el Hijo.

Jn 1, 1-18. La Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros.

Sábado 26

San Esteban, protomártir. Fiesta.

 Hch 6, 8-10; 7, 54-60. Veo el cielo abierto.

Sal 30. A tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu.

Mt 10, 17-22. No seréis vosotros los que habléis, sino el Espíritu de vuestro Padre.

 

Lectura del santo Evangelio según san Juan 1, 6-8. 19-28

Surgió un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan: este venía como testigo, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por medio de él.

No era él la luz, sino el que daba testimonio de la luz.

Y este es el testimonio de Juan, cuando los judíos enviaron desde Jerusalén sacerdotes y levitas a que le preguntaran:

«¿Tú quién eres?»

Él confesó y no negó; confesó:

«Yo no soy el Mesías».

Le preguntaron:

«¿Entonces, qué? ¿Eres tú Elías?».

El dijo:

«No lo soy».

«¿Eres tú el Profeta?».

Respondió: «No».

Y le dijeron:

«¿Quién eres? Para que podamos dar una respuesta a los que nos han enviado, ¿Qué dices de ti mismo?»

Él contestó:

«Yo soy la voz que grita en el desierto: “Allanad el camino del Señor”, como dijo el profeta Isaías».

Entre los enviados había fariseos y le preguntaron:

«Entonces, ¿por qué bautizas, si tú no eres el Mesías, ni Elías, ni el Profeta?».

Juan les respondió:

«Yo bautizo con agua; en medio de vosotros hay uno que no conocéis, el que viene detrás de mí, y al que no soy digno de desatar la correa de la sandalia».

Esto pasaba en Betania, en la otra orilla del Jordán, donde estaba Juan bautizando.

Lunes 14

San Juan de la Cruz, presbítero y doctor de la Iglesia. Memoria.

Nm 24,2-7.15-17a. Avanza la constelación de Jacob.

Sal 24. Señor, instrúyeme en tus sendas.

Mt 21,23-27. El bautismo de Juan, ¿de dónde venía?

Martes 15

 So 3,1-2.9-13. Se promete la salvación mesiánica a todos los pobres.

Sal 33. Si el afligido invoca al Señor, él lo escucha.

Mt 21,28-32. Vino Juan, y los pecadores le creyeron.

Miércoles 16

 Is 45,6b-8.18.21b-26. Cielos, destilad el rocío.

Sal 84. Cielos, destilad el rocío: nubes, derramad al Justo.

Lc 7,19-33. Anunciad a Juan lo que habéis visto y oído.

Jueves 17

 Gén 49, 1-2. 8-10. No se apartará de Judá el cetro.

Sal 71. Que en sus días florezca la justicia, y la paz abunde eternamente.

Mt 1, 1-17. Genealogía de Jesucristo, hijo de David.

Viernes 18

Jer 23, 5-8. Daré a David un vástago legítimo.

Sal 71. En sus días florezca la justicia y la paz abunde eternamente.

Mt 1, 18-24. Jesús nacerá de María, desposada con José, hijo de David.

Sábado 19

 Jue 13, 2-7. 24-25a. El ángel anuncia el nacimiento de Sansón.

Sal 70. Que mi boca esté llena de tu alabanza y cante tu gloria.

Lc 1, 5-25. El ángel Gabriel anuncia el nacimiento de Juan Bautista.

   

Lectura del santo evangelio según san Marcos 1, 1-8

Comienza el Evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios.

Está escrito en el profeta Isaías: «Yo envío mi mensajero delante de ti para que te prepare el camino.

Una voz grita en el desierto: ‘Preparad el camino del Señor, allanad sus senderos.”»

Juan bautizaba en el desierto; predicaba que se convirtieran y se bautizaran, para que se les perdonasen los pecados. Acudía la gente de Judea y de Jerusalén, confesaban sus pecados, y él los bautizaba en el Jordán.

Juan iba vestido de piel de camello, con una correa de cuero a la cintura, y se alimentaba de saltamontes y miel silvestre. Y proclamaba:

- «Detrás de mí viene el que puede más que yo, y yo no merezco agacharme para desatarle las sandalias.

Yo os he bautizado con agua, pero él os bautizará con Espíritu Santo».

Lunes 7

San Ambrosio, obispo y doctor de la Iglesia. Memoria.

 Is 35, 1-10. Dios viene en persona y os salvará.

Sal 84. Nuestro Señor viene y nos salvará.

Lc 5, 17-26. Hoy hemos visto cosas admirables.

Martes 8

La Inmaculada Concepción de Santa María Virgen. Solemnidad

 Gén 3, 9-15. 20. Establezco hostilidades entre tu estirpe y la de la mujer.

Sal 97. Cantad al Señor un cántico nuevo, porque ha hecho maravillas.

Ef 1, 3-6. 11-12. Nos eligió en la persona de Cristo, antes de crear el mundo.

Lc 1, 26-38. Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo

Miércoles 9

 Is 40, 25-31. El Señor todopoderoso da fuerza al cansado.

Sal 102. Bendice, alma mía, al Señor.

Mt 11, 28-30. Venid a mí todos los que estáis cansados.

Jueves 10

 Is 41, 13-20. Yo soy tu libertador, el Santo de Israel.

Sal 144. El Señor es clemente y misericordioso, lento a la cólera y rico en piedad.

Mt 11, 11-15. No ha nacido uno más grande que Juan el Bautista.

Viernes 11

Santa Maravillas de Jesús, virgen. Fiesta.

 Ca 8, 6-7. Es fuerte el amor como la muerte.

Sal 44. Llega el Esposo: salid a recibir a Cristo, el Señor.

Lc 10, 38-42. María ha escogido la parte mejor.

Sábado 12

 Eclo 48, 1-4. 9-11. Elías volverá.

Sal 79. Oh, Dios restáuranos, que brille tu rostro y nos salve.

Mt 17, 10-13. Elías ya ha venido, y no lo reconocieron.

 

Lectura del santo Evangelio según san Marcos 13, 33-37

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«Estad atentos, vigilad: pues no sabéis cuándo es el momento.

Es igual que un hombre que se fue de viaje y dejó su casa y dio a cada uno de sus criados su tarea, encargando al portero que velara.

Velad entonces, pues no sabéis cuándo vendrá el señor de la casa, si al atardecer, o a medianoche, o al canto del gallo, o al amanecer; no sea que venga inesperadamente y os encuentre dormidos.

Lo que os digo a vosotros lo digo a todos: ¡Velad!»

Lunes 30

San Andrés, apóstol. Fiesta.

Rom 10,9-18. La fe nace del mensaje, y el mensaje consiste en hablar de Cristo.

Sal 18. A toda la tierra alcanza su pregón.

Mt 4,18-22. Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron.

 Martes 1

 Is 11,1-10. Sobre él se posará el espíritu del Señor.

Sal 71. Que en sus días florezca la justicia y la paz abunde eternamente.

Lc 10,21-24. Jesús, lleno de la alegría del Espíritu Santo

Miércoles 2

 Is 25, 6-10a. El Señor invita a su festín y enjuga las lágrimas de todos los rostros.

Sal 22. Habitaré en la casa del Señor por años sin término.

Mt 15, 29-37. Jesús cura a muchos y multiplica los panes.

 Jueves 3

San Francisco Javier, presbítero. Memoria

Is 26,1-6. Que entre un pueblo justo, que observa la lealtad.

Sal 117. Bendito el que viene en nombre del Señor.

Mt 7,21.24-27. El que cumple la voluntad del Padre entrará en el reino de los cielos.

 Viernes 4

 Is 29,17-24. Aquel día, verán los ojos de los ciegos.

Sal 26. El Señor es mi luz y mi salvación.

Mt 9,27-31. Jesús cura a dos ciegos que creen en Él.

 Sábado 5

 Is 30,19-21.23-26. Se apiadará a la voz de tu gemido.

Sal 146. Dichosos los que esperan en  el Señor.

Mt 9,35-10,1.6-8. Al ver a las muchedumbres, se compadeció de ellas.

  

 Lectura del santo Evangelio según san Mateo 25, 31-46

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«Cuando venga en su gloria el Hijo del hombre, y todos los ángeles con él, se sentará en el trono de su gloria, y serán reunidas ante él todas las naciones. Él separará a unos de otros, como un pastor separa las ovejas de las cabras.

Y pondrá las ovejas a su derecha y las cabras a su izquierda. Entonces dirá el rey a los de su derecha:

“Venid vosotros, benditos de mi Padre; heredad el reino preparado para vosotros desde la creación del mundo.

Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me hospedasteis, estuve desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, en la cárcel y vinisteis a verme”. Entonces los justos le contestarán:

“Señor, ¿cuándo te vimos con hambre y te alimentamos, o con sed y te dimos de beber?; ¿cuándo te vimos forastero y te hospedamos, o desnudo y te vestimos?; ¿cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y fuimos a verte?”.         

El rey les dirá:

“En verdad os digo que cada vez que lo hicisteis con uno de estos, mis hermanos, más pequeños conmigo lo hicisteis”.

Entonces dirá a los de su izquierda:

“Apartaos de mí, malditos, id al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. Porque tuve hambre y no me disteis de comer, tuve sed y no me disteis de beber, fui forastero y no me hospedasteis, estuve desnudo y no me vestisteis, enfermo y en la cárcel y no me visitasteis”. Entonces también estos contestarán:

“Señor, ¿cuándo te vimos con hambre o con sed, o forastero o desnudo, o enfermo o en la cárcel, y no te asistimos?”. Él les replicará:

“En verdad os digo: lo que no hicisteis con uno de estos, los más pequeños, tampoco lo hicisteis conmigo”.

Y estos irán al castigo eterno y los justos a la vida eterna».

 

Lunes 23

Ap 14,1-3.4b-5. Llevaban grabado en la frente el nombre de Cristo y el de su Padre.

Sal 23. Este es el grupo que viene a tu presencia, Señor.

Lc 21,1-4. Vio una viuda pobre que echaba dos reales

Martes 24

Santos Andrés Dung-Lac, presbítero y compañeros, mártires. Memoria.

Ap 14,14-19. Ha llegado la hora de la siega, pues la mies de la tierra está más que madura.

Sal 95. El Señor llega a regir la tierra.

Lc 21,5-11. No quedará piedra sobre piedra.

Miércoles 25

 Ap 15,1-4. Cantaban el cántico de Moisés y el cántico del Cordero.

Sal 97. Grandes y maravillosas son tus obras, Señor, Dios omnipotente.

Lc 21,12-19. Todos os odiarán por causa mía, pero ni un cabello de vuestra cabeza perecerá.

Jueves 26

 Ap 18, 1-2.21-23; 19,1-3.9a. ¡Cayó la gran Babilonia!

Sal 99. Dichosos los invitados al banquete de bodas del Cordero.

Lc 21,20-28. Jerusalén será pisoteada por los gentiles, hasta que a los gentiles les llegue su hora.

Viernes 27

Ap 20,1-4.11-21.2. Los muertos fueron juzgados según sus obras. Vi la nueva Jerusalén, que descendía del cielo.

Sal 83. Esta es la morada de Dios con los hombres.

Lc 21,29-33. Cuando veáis que suceden estas cosas, sabed que está cerca el Reino de Dios.

Sábado 28

Ap 22,1-7. Ya no habrá más noche, porque el Señor irradiará luz sobre ellos.

Sal 94. Maranatha.  Ven, Señor Jesús.

Lc 21,34-36. Estad siempre despiertos, para escapar de todo lo que está por venir.

Lectura del santo Evangelio según san Mateo 25, 14-30

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola:

«Un hombre, al irse de viaje, llamó a sus siervos y los dejó al cargo de sus bienes: a uno le dejó cinco talentos, a otro dos, a otro uno, a cada cual según su capacidad; luego se marchó. El que recibió cinco talentos fue en seguida a negociar con ellos y ganó otros cinco. El que recibió dos hizo lo mismo y ganó otros dos.

En cambio, el que recibió uno fue hacer un hoyo en la tierra y escondió el dinero de su señor.

Al cabo de mucho tiempo vino el señor de aquellos siervos y se puso a ajustar las cuentas con ellos.

Se acercó el que había recibido cinco talentos y le presentó otros cinco, diciendo:

“Señor, cinco talentos me dejaste; mira, he ganado otros cinco”. Su señor le dijo:

“Bien, siervo bueno y fiel; como has sido fiel en lo poco, te daré un cargo importante; entra en el gozo de tu señor”. Se acercó luego el que había recibido dos talentos y dijo:

“Señor, dos talentos me dejaste; mira, he ganado otros dos”.

Su señor le dijo:

“¡Bien, siervo bueno y fiel!; como has sido fiel en lo poco, te daré un cargo importante; entra en el gozo de tu señor”. Se acercó también el que había recibido un talento y dijo:

“Señor, sabía que eres exigente, que siegas donde no siembras y recoges donde no esparces, tuve miedo y fui a esconder tu talento bajo tierra. Aquí tienes lo tuyo”. El señor le respondió:

“Eres un empleado negligente y holgazán. ¿Conque sabias que siego donde no siembro y recojo donde no esparzo? Pues debías haber puesto mi dinero en el banco, para que, al volver yo, pudiera recoger lo mío con los intereses. Quitadle el talento y dádselo al que tiene diez. Porque al que tiene se le dará y le sobrará, pero al que no tiene, se le quitará hasta lo que tiene. Y a ese siervo inútil echadlo fuera, a las tinieblas; allí será el llanto y el rechinar de dientes”».

Lunes 16

Ap 1,1-4; 2,1-5a. Recuerda de dónde has caído y arrepiéntete.

Sal 1. Al que salga vencedor le daré a comer del árbol de la vida.

Lc 18,35-43. ¿Qué quieres que haga por ti? Señor, que vea otra vez.

Martes 17

Santa Isabel de Hungría, religiosa. Memoria.

Ap 3, 1-6.14-22. Si alguien me abre, entraré y comeremos juntos.

Sal 14. Al que salga vencedor lo sentaré en mi trono, junto a mí.

Lc 19,1-10. El Hijo del hombre ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido.

Miércoles 18

Ap 4,1-11. Santo es el Señor, soberano de todo: el que era y es y viene.

Sal 150. Santo, Santo, Santo es el Señor, soberano de todo.

Lc 19,11-28. ¿Por qué no pusiste mi dinero en el banco?

Jueves 19

Ap 5,1-10. El Cordero fue degollado y con su sangre nos compró de toda nación.

Sal 149. Has hecho de nosotros para nuestro Dios un reino de sacerdotes.

Lc 19,41-44. ¡Si comprendieras lo que conduce a la paz!

Viernes 20

Ap 10,8-11. Cogí el librito y me lo comí.

Sal 118. ¡Qué dulce al paladar tu promesa!

Lc 19,45-48. Habéis convertido la casa de Dios en una cueva de bandidos.

Sábado 21

Presentación de la Bienaventurada Virgen María. Memoria.

Ap 11,4-12. Estos dos profetas eran un tormento para los habitantes de la tierra.

Sal 143. Bendito el Señor, mi roca.

Lc 20,27-40. No es Dios de muertos, sino de vivos.


Lectura del santo Evangelio según san Mateo 25, 1-13

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola:

«Se parecerá el reino de los cielos a diez vírgenes que tomaron sus lámparas y salieron a encuentro del esposo. Cinco de ellas eran necias y cinco eran prudentes.

Las necias, al tomar las lámparas, no se proveyeron de aceite; en cambio, las prudentes se llevaron alcuzas de aceite con las lámparas.

El esposo tardaba, les entró sueño a todas y se durmieron.

A medianoche se oyó una voz:

“¡Que llega el esposo, salid a su encuentro!”

Entonces se despertaron todas aquellas vírgenes y se pusieron a preparar sus lámparas.

Y las necias dijeron a las prudentes:

“Dadnos de vuestro aceite, que se nos apagan las lámparas.” Pero las prudentes contestaron:

“Por si acaso no hay bastante para vosotras y nosotras, mejor es que vayáis a la tienda y os lo compréis”.

Mientras iban a comprarlo, llegó el esposo, y las que estaban preparadas entraron con él al banquete de bodas, y se cerró la puerta. Más tarde llegaron también las otras vírgenes, diciendo:

“Señor, señor, ábrenos.” Pero él respondió:

“En verdad os digo que no os conozco.”

Por tanto, velad, porque no sabéis el día ni la hora»


Lunes 9

Nuestra Señora de la Almudena. Solemnidad.

Zc 2,14-17. Alégrate y goza, hija de Sión, que yo vengo.

 Sal: Jdt 13.18.19. Tú eres el orgullo de nuestra raza.

 Ap 21,3-5a. Vi la nueva Jerusalén, arreglada como una novia que se adorna para su esposo.

Jn 19,25-27. Ahí tienes a tu hijo. Ahí tienes a tu madre

Martes 10

San León Magno, papa y doctor de la Iglesia. Memoria.

Tit 2, 1-8. 11-14. Llevemos una vida piadosa, aguardando la dicha que esperamos y la

manifestación del Dios y Salvador nuestro, Jesucristo.

 Sal 36. El Señor es quien salva a los justos.

 Lc 17, 7-10. Somos siervos inútiles, hemos hecho lo que teníamos que hacer.

Miércoles 11

San Martín de Tours, obispo. Memoria.

 Tit 3, 1-7. Andábamos por el camino equivocado, pero según su gran misericordia

nos salvó.

 Sal 22. El Señor es mi pastor, nada me falta.

 Lc 17, 11-19. ¿No ha habido quien volviera a dar gloria a Dios más que este extranjero?

Jueves 12

San Josafat, obispo y mártir. Memoria

 Flm 7-20. Recíbelo, no como esclavo, sino como hermano querido.

 Sal 145. Dichoso a quien auxilia el Dios de Jacob.

 Lc 17,20-25. El reino de Dios está dentro de vosotros.

Viernes 13

2Jn 4-9. Quien permanece en la doctrina posee al Padre y al Hijo.

 Sal 118. Dichoso el que camina en la voluntad del Señor.

 Lc 17,26-37. El día que se manifieste el Hijo del hombre

Sábado 14

3Jn 5-8. Debemos sostener a los hermanos, cooperando así en la propagación de la verdad.

 Sal 111. Dichoso quien teme al Señor.

 Lc 18,1-8. Dios hará justicia a sus elegidos que le gritan.

 

Lectura del santo Evangelio según san Mateo 5, 1-12a

En aquel tiempo, al ver Jesús el gentío, subió al monte, se sentó y se acercaron sus discípulos; y, abriendo

su boca, les enseñaba diciendo:

«Bienaventurados los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.

Bienaventurados los mansos, porque ellos heredarán la tierra.

Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados.

Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos quedarán saciados.

Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.

Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios.

Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios.

Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos.

Bienaventurados vosotros cuando os insulten y os persigan y os calumnien de cualquier modo por mi causa.

Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo».

 

Lunes 2

Conmemoración de todos los fieles difuntos.

Lamentaciones 3, 17-26. Es bueno esperar en silencio la salvación del Señor

Sal 129. Desde lo hondo a ti grito, Señor

San Juan 14, 1-6. En la casa de mi Padre hay muchas moradas

Martes 3

Flp 2, 5-11. Se humilló a sí mismo, por eso Dios lo exaltó sobre todo.

Sal 21. El Señor es mi alabanza en la gran asamblea.

Lc 14, 15-24. Sal por los caminos y senderos e insísteles hasta que entren y se llene mi casa.

Miércoles 4

San Carlos Borromeo, obispo. Memoria.

Flp 2, 12-18. Trabajad por vuestra salvación, porque es Dios quien activa el querer y el obrar.

Sal 26. El Señor es mi luz y mi salvación.

Lc 14, 25-33. Aquel que no renuncia a todos sus bienes no puede ser discípulo mío.

Jueves 5

Flp 3,3-8a. Lo que para mí era ganancia lo consideré pérdida comparada con Cristo.

Sal 104. Que se alegren los que buscan al Señor.

Lc 15,1-10. Habrá alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta.

Viernes 6

Flp 3,17-4,1. Aguardamos un Salvador; Él transformará nuestro cuerpo humilde, según el modelo de un cuerpo glorioso.

Sal 121. Vamos alegres a la casa del Señor.

Lc 16,1-8. Los hijos de este mundo son más astutos con su gente que los hijos de la luz.

Sábado 7

Flp 4,10-19. Todo lo puedo en aquel que me conforta.

Sal 111. Dichoso quien teme al Señor.

Lc 16,9-15. Si no fuisteis de fiar en el vil dinero, ¿quién os confiará lo que vale de veras?

 

 

Lectura del santo Evangelio según san Mateo 22, 34-40

En aquel tiempo, los fariseos, al oír que Jesús había hecho callar a los saduceos, se reunieron en un lugar y uno de ellos, un doctor de la Ley, le preguntó para ponerlo a prueba:

«Maestro, ¿cuál es el mandamiento principal de la Ley?». Él le dijo:

«”Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente”. Este mandamiento es el principal y primero. El segundo es semejante a él:

“Amarás a tu prójimo como a ti mismo.”

En estos dos mandamientos sostienen toda la Ley y los Profetas».

 

Lunes 26

Ef 4,32-5,8. Vivid en el amor como Cristo.

Sal 1. Seamos imitadores de Dios, como hijos queridos.

Lc 13,10-17. A esta, que es hija de Abraham, ¿no había que soltarla en sábado?

Martes 27

Ef 5,21-33. Es este un gran misterio, referido a Cristo y a la Iglesia.

Sal 127. Dichosos los que temen al Señor.

Lc 13,18-21. Crece el grano y se hace un arbusto.

Miércoles 28

San Simón y san Judas, apóstoles. Fiesta.

Ef 2,19-22. Estáis edificados sobre el cimiento de los apóstoles.

Sal 18. A toda la tierra alcanza su pregón.

Lc 6,12-19. Escogió a doce de ellos y los nombró apóstoles.

Jueves 29

Ef 6,10-20. Tomad las armas de Dios para poder mantener las posiciones.

Sal 143. Bendito el Señor, mi Roca.

Lc 13,31-35. No cabe que un profeta muera fuera de Jerusalén

Viernes 30

Flp 1,1-11. El que ha inaugurado entre vosotros una empresa buena la llevará adelante hasta el día de Cristo.

Sal 110. Grandes son las obras del Señor.

Lc 14,1-6. Si a uno se le cae al pozo el burro o el buey, ¿no lo saca, aunque sea en sábado?

Sábado 31

Flp 1,18b. 26. Para mí la vida es Cristo, y una ganancia el morir.

Sal 41. Mi alma tiene sed del Dios vivo.

Lc 14,1.7-11. El que se enaltece será humillado, el que se humilla será enaltecido.

Lectura del santo Evangelio según san Mateo 22, 15-21

En aquel tiempo, se retiraron los fariseos y llegaron a un acuerdo para comprometer a Jesús con una pregunta.

Le enviaron algunos discípulos suyos, con unos herodianos, y le dijeron:

«Maestro, sabemos que eres sincero y que enseñas el camino de Dios conforme a la verdad, sin que te importe nadie, porque no te fijas en apariencias. Dinos, pues, qué opinas: ¿es licito pagar impuesto al César o no?».

Comprendiendo su mala voluntad, les dijo Jesús:

«Hipócritas, ¿por qué me tentáis? Enseñadme la moneda del impuesto». Le presentaron un denario. Él les preguntó:

«¿De quién son esta imagen y esta inscripción?». Le respondieron:

«Del César». Entonces les replicó:

«Pues dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios».



Lunes 19

Ef 2,1-10. Nos ha hecho revivir con Cristo y nos ha sentado en el cielo con él.

Sal 99. El Señor nos hizo y somos suyos.

Lc 12,13-21. Lo que has acumulado, ¿de quién será?


Martes 20

Ef 2,12-22. El es nuestra paz, él ha hecho de los dos pueblos una sola cosa.

Sal 84. Dios anuncia la paz a su pueblo.

Lc 12,35-38. Dichosos los criados a quienes el Señor, al llegar, los encuentra en vela.

Miércoles 21

Ef 3,2-12. El Misterio de Cristo ha sido revelado ahora: que también los gentiles son coherederos de la promesa.

Salmo: Is 12,2-6. Sacaréis aguas con gozo de las fuentes de la salvación.

Lc 12,39-48. Al que mucho se le dio, mucho se le exigirá.

Jueves 22

Ef 3,14-21. Que el amor sea vuestra raíz y vuestro cimiento; así llegaréis a vuestra plenitud, según la Plenitud total de Dios.

Sal 32: La misericordia del Señor llena la tierra.

Lc 12,49-53. No he venido a traer paz, sino división.

Viernes 23

Ef 4,1-6. Un solo cuerpo, un Señor, una fe, un bautismo.

Sal 23. Este, Señor, es el grupo que busca tu presencia.

Lc 12, 54-59. Si sabéis interpretar el aspecto de la tierra y del cielo, ¿cómo no sabéis interpretar el tiempo presente?

Sábado 3

Ef 4,7-16. Cristo es la cabeza; de él todo el cuerpo procura el crecimiento.

Sal 121: Llenos de alegría vamos a la casa del Señor.

Lc 13,1-9. Si no os convertís, todos pereceréis de la misma manera.


 

Lectura del santo Evangelio según san Mateo 22, 1-14

       En aquel tiempo, volvió a hablar Jesús en parábolas a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo, diciendo:

       «El reino de los cielos se parece a un rey que celebraba la boda de su hijo; mandó a sus criados para que llamaran a los convidados, pero no quisieron ir. Volvió a mandar otros criados encargándoles que dijeran a los convidados: “Tengo preparado el banquete, he matado terneros y reses cebadas, y todo está a punto. Venid a la boda”.

       Pero ellos no hicieron caso; uno se marchó a sus tierras, otro a sus negocios; los demás agarraron a los criados y los maltrataron y los mataron. El rey montó en cólera, envió sus tropas, que acabaron con aquellos asesinos y prendieron fuego a la ciudad.

       Luego dijo a sus criados:

       “La boda está preparada, pero los convidados no se la merecían. Id ahora a los cruces de los caminos, y a todos los que encontréis, convidadlos a la boda”.

       Los criados salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos. La sala del banquete se llenó de comensales. Cuando el rey entró a saludar a los comensales, reparó en uno que no        llevaba traje de fiesta y le dijo: “Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin el vestido de boda?”.

       El otro no abrió la boca. Entonces el rey dijo a los servidores:

       “Atadlo de pies y manos y arrojadlo fuera, a las tinieblas. Allí será el llanto y el  rechinar de dientes”.

       Porque muchos son los llamados, pero pocos los escogidos».

Lunes 12

Nuestra Señora del Pilar. Fiesta.

 1Cron 15,3-4.15-16. 16,1-2. Metieron el arca de Dios y la instalaron en el centro de la tienda que David le había preparado.

O bien:

Hch 1,12-14. Se dedicaban a la oración junto con María, la Madre de Jesús.

Sal 26: El Señor me ha coronado, sobre la columna me ha exaltado.

Lc 11,27-28. Dichoso el vientre que te llevó.

Martes 13

Gal 5,1-6. Da lo mismo estar circuncidado o no; lo único que cuenta es una fe activa en la práctica del amor.

 Sal 118. Señor, que me alcance tu favor.

 Lc 11,37-41. Dad limosna, y lo tendréis limpio todo.

Miércoles 14

 Ga 5,18-25. Los que son de Cristo han crucificado su carne con sus pasiones.

 Sal 1. El que te sigue, Señor, tendrá la luz de la vida.

 Lc 11,42-46. ¡Ay de vosotros, fariseos! ¡Ay de vosotros también, maestros de la Ley!

Jueves 15

Santa Teresa de Jesús, virgen y doctora. Fiesta.

 Eclo 15,1-6. Lo llena de inteligencia y de sabiduría.

 Sal 88. Contaré tu fama a mis hermanos, en medio de la asamblea te alabaré.

 Mt 11,25-30. Soy manso y humilde de corazón.

Viernes 16

 Ef 1,11-14. Ya esperábamos en Cristo, y también vosotros habéis sido marcados con el Espíritu Santo.

 Sal 32: Dichoso el pueblo que el Señor se escogió como heredad.

 Lc 12,1-7. Los pelos de vuestra cabeza están contados.

Sábado 17

San Ignacio de Antioquía, obispo y mártir. Memoria.

 Ef 1,15-23. Dio a Cristo como cabeza, sobre todo, a la Iglesia, que es su cuerpo.

 Sal 8. Diste a tu Hijo el mando sobre las obras de tus manos.

 Lc 12,8-12. El Espíritu Santo os enseñará en aquel momento lo que tenéis que decir.

 
 

Lectura del santo Evangelio según san Mateo 21, 33-43

       En aquel tiempo, dijo Jesús a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo:

       «Escuchad otra parábola: Había un propietario que plantó una viña, la rodeó con una cerca, cavó en ella un lagar, construyó una torre, la arrendó a unos labradores y se marchó lejos. Llegado el tiempo de los frutos, envió sus criados a los labradores para percibir los frutos que le correspondían.

       Pero los labradores, agarrando a los criados, apalearon a uno, mataron a otro, y a otro lo apedrearon. Envió de nuevo  otros  criados,  más  que  la  primera  vez,  e  hicieron  con  ellos  lo  mismo.  Por  último  les  mandó  a  su  hijo, diciéndose: ‘Tendrán respeto a mi hijo’. Pero los labradores, al ver al hijo, se dijeron: ‘Este es el heredero: venid, lo matamos y nos quedamos  con su herencia’.

       Y, agarrándolo, lo sacaron fuera de la viña y lo mataron. Cuando vuelva el dueño de la viña, ¿qué hará con aquellos labradores?». Le contestaron:

       «Hará morir de mala muerte a esos malvados y arrendará la viña a otros labradores que le entreguen los frutos a sus tiempos». Y Jesús les dice:«¿No habéis leído nunca en la Escritura:

       “La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular. Es el Señor quien lo ha hecho, ha sido un milagro patente”?

       Por eso os digo que se os quitará a vosotros el reino de Dios y se dará a un pueblo que produzca sus frutos».

Lunes 5

Témporas de acción de gracias y de petición. Feria mayor.

Dt 8,7-18. Dios te da la fuerza para crearte estas riquezas.

Salmo: 1Cr 29,10-12. Tú eres Señor del universo.

2Co 5,17-21. Os pedimos que os reconciliéis con Dios.

Mt 7,7-11. Quien pide, recibe.

Martes 6

Gal 1,13-24. Se dignó revelar a su Hijo en mí, para que yo lo revelara a los gentiles.

Sal 138. Guíame, Señor, por el camino eterno.

Lc 10,38-42. Marta lo recibió en su casa, María ha escogido la mejor parte.

Miércoles 7

Nuestra Señora, la Virgen del Rosario. Memoria.

Gal 2,1-2.7-14. Reconocieron el don que he recibido.

Sal 116. Id al mundo entero y proclamad el evangelio.

Lc 11,1-4. Señor, enséñanos a orar.

Jueves 8

Gal 3,1-5. ¿Recibisteis el Espíritu por observar la Ley o por haber respondido a la fe?

Salmo: Lc 1,69-75. Bendito sea el Señor, Dios de Israel, porque ha visitado a su pueblo.

Lc 11,5-13. Pedid y se os dará.

Viernes 9

Gal 3,7-14. Son los hombres de la fe los que reciben la bendición con Abraham el fiel.

Sal 110. El Señor recuerda siempre su alianza.

Lc 11,15-26. Si yo echo los demonios con el dedo de Dios, entonces es que el Reino de Dios ha llegado a vosotros

Sábado 10

Gal 3,22-29. Todos sois hijos de Dios por la fe.

Sal 104. El Señor se acuerda de su alianza eternamente.

Lc 11,27-28. ¡Dichoso el vientre que te llevó! Mejor: ¡Dichosos los que escuchan la Palabra de Dios!

 

Lectura del santo Evangelio según san Mateo 21, 28-32

             En aquel tiempo, dijo Jesús a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo:

       «¿Qué os parece? Un hombre tenía dos hijos. Se acercó al primero y le dijo: “Hijo, ve hoy a trabajar en la viña.” Él le contestó: “No quiero.” Pero después se arrepintió y fue.

Se acercó al segundo y le dijo lo mismo. Él le contestó: “Voy, señor.” Pero no fue.

       ¿Quién de los dos cumplió la voluntad de su padre?»

Contestaron:

       «El primero».

Jesús les dijo:

       «En verdad os digo que los publicanos y las prostitutas van por delante de vosotros en el reino de Dios. Porque vino Juan a vosotros enseñándoos el camino de la justicia, y no le creísteis; en cambio, los publicanos y prostitutas le creyeron. Y, aun después de ver esto, vosotros no os arrepentisteis ni le creísteis».

Lunes 28

Job 1,6-22. El Señor me lo dio, el Señor me lo quitó; bendito sea el nombre del Señor.

Sal 16. Inclina el oído y escucha mis palabras.

Lc 9,46-50. El más pequeño de vosotros es el más importante.

Martes 29

Santos arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael. Fiesta.

Dn 7,9-10.13-14. Miles y miles le servían.

O bien:

Ap12,7-12a. Miguel y sus ángeles declararon la guerra al dragón.

Sal 137. Delante de los ángeles tañeré para ti, Señor.

Jn 1,47-51. Veréis a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre.

Miércoles 30

San Jerónimo, presbítero y doctor de la Iglesia. Memoria.

Job 9,1-12.14-16. El hombre no es justo frente a Dios.

Sal 87. Llegue, Señor, hasta ti mi súplica.

Lc 9,57-62. Te seguiré a donde vayas.

Jueves 1

Santa Teresa del Niño Jesús, virgen y doctora de la Iglesia. Memoria.

Jb 19,21-27. Yo sé que está vivo mi Redentor.

Sal 26. Espero gozar de la dicha del Señor en el país de la vida.

Lc 10,1-12. Vuestra paz descansará sobre ellos.

Viernes 2

Santos ángeles custodios. Memoria

Job, 38,1-12.21;40,3-5. ¿Has mandado a la mañana, o has entrado por los hontanares del mar?

Sal 138. Guíame, Señor, por el camino eterno.

Lc 10,13-16. Quien me rechaza a mí, rechaza al que me ha enviado.

Sábado 3

Job 42,1-3.5-6.12-16. Ahora te han visto mis ojos, por eso me retracto.

Sal 118. Haz brillar, Señor, tu rostro sobre tu siervo.

Lc 10,17-24. Estad alegres porque vuestros nombres están escritos en el cielo.

Lectura del santo Evangelio según san Mateo 20, 1-16

       En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola:

       «El reino de los cielos se parece a un propietario que al amanecer salió a contratar jornaleros para su  viña. Después de ajustarse con ellos en un denario por jornada, los mandó a la viña.

       Salió otra vez a media mañana, vio a otros que estaban en la plaza sin trabajo, y les dijo:

       “Id también vosotros a mi viña, y os pagaré lo debido”

       Ellos fueron.

       Salió de nuevo hacia mediodía y a media tarde e hizo lo mismo. Salió al caer la tarde y encontró a otros, parados, y les dijo:

       “¿Cómo es que estáis aquí el día entero sin trabajar?”.

       Le respondieron:

       “Nadie nos ha contratado”.

       Él les dijo:

       “Id también vosotros a mi viña”.

       Cuando oscureció, el dueño dijo al capataz:

       “Llama a los jornaleros y págales el jornal, empezando por los últimos y acabando por los primeros”.

       Vinieron los del atardecer y recibieron un denario cada uno. Cuando llegaron los primeros, pensaban que recibirían más, pero ellos también recibieron un denario cada uno. Al recibirlo se pusieron a protestar contra el amo: “Estos últimos han trabajado sólo una hora, y los has tratado igual que a nosotros, que hemos aguantado el peso del día y el bochorno”.

       Él replicó a uno de ellos:

       “Amigo, no te hago ninguna injusticia. ¿No nos ajustamos en un denario? Toma lo tuyo y vete.    Quiero darle a este último igual que a ti. ¿Es que no tengo libertad para hacer lo que quiera en mis asuntos? ¿O vas a tener tú envidia porque yo soy bueno?”.

       Así, los últimos serán primeros y los primeros, últimos».

 

Lunes 21

San Mateo, apóstol y evangelista. Fiesta

 Ef 4,1-7.11-13. Él ha constituido a unos apóstoles, a otros evangelizadores.

Sal 18. A toda la tierra alcanza su pregón.

Mt 9,9-13. Mateo, sígueme. Él se levantó y lo siguió.

Martes 22

 Prov 21,1-6.10-13. Diversas sentencias.

Sal 118. Guíame, Señor, por la senda de tus mandatos.

Lc 8,19-21. Mi madre y mis hermanos son estos: los que escuchan la Palabra de Dios y la ponen por obra.

Miércoles 23

San Pío de Pietrelcina, presbítero. Memoria

 Pr 30,5-9. No me des riqueza ni pobreza, concédeme mi ración de pan.

Sal 118. Lámpara es tu palabra para mis pasos, Señor.

Lc 9,1-6. Les envió a proclamar el Reino de Dios y a curar a los enfermos.

Jueves 24

Ecl 1,2-11. Nada hay nuevo bajo el sol.

Sal 89. Señor, tú has sido nuestro refugio de generación en generación.

Lc 9,7-9. A Juan lo mandé decapitar yo. ¿Quién es éste de quien oigo semejantes cosas?

Viernes 25

Ecl 3,1-11. Todas las tareas bajo el sol tienen su razón.

Sal 143. Bendito el Señor, mi Roca.

Lc 9,18-22. Tú eres el Mesías de Dios. El Hijo del hombre tiene que padecer mucho.

Sábado 26

 Ecl 11,9-12.8. Acuérdate de tu Hacedor durante tu juventud, antes de que el polvo vuelva a la tierra y el espíritu vuelva a Dios.

Sal 89. Señor, tú has sido nuestro refugio de generación en generación.

Lc 9,43b-45. Al Hijo del Hombre lo van a entregar. Les daba miedo preguntarle sobre el asunto.

Lectura del santo Evangelio según san Mateo 18, 21-35

       En aquel tiempo, acercándose Pedro a Jesús le preguntó:

       «Señor, si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces tengo que perdonarlo? ¿Hasta siete veces?»

Jesús le contesta:

       «No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete. Por esto, se parece el reino de los cielos a un rey que quiso ajustar las cuentas con sus criados. Al empezar a ajustarlas, le presentaron uno que debía  diez mil talentos. Como no tenía con qué pagar, el señor mandó que lo vendieran a él con su mujer y sus hijos y todas sus posesiones, y que pagara así.

       El criado, arrojándose a sus pies, le suplicaba diciendo: “Ten paciencia conmigo, y te lo pagaré todo”.

       Se compadeció el señor de aquel criado y lo dejó marchar, perdonándole la deuda. Pero, al salir, el criado aquel encontró a uno de sus compañeros que le debía cien denarios y, agarrándolo, lo estrangulaba, diciendo:

       “Págame lo que me debes”.

       El compañero, arrojándose a sus pies, le rogaba, diciendo:

       “Ten paciencia conmigo, y te lo pagaré”.

       Pero él se negó y fue y lo metió en la cárcel hasta que pagara lo que debía.

       Sus compañeros, al ver lo ocurrido, quedaron consternados y fueron a contarle a su señor todo lo sucedido.

       Entonces el señor lo llamó y le dijo:

       “¡Siervo malvado! Toda aquella deuda te la perdoné porque me lo rogaste. ¿No debías tú también tener compasión de tu compañero, como yo tuve compasión de ti?”

       Y el señor, indignado, lo entregó a los verdugos hasta que pagara toda la deuda.

       Lo mismo hará con vosotros mi Padre celestial, si cada cual no perdona de corazón a su hermano».

 

Lunes 14

Exaltación de la santa cruz. Fiesta.

 Num 21,4b-9. Miraban a la serpiente de bronce y quedaban curados.

O bien:

Flp 2,6-11. Se rebajó, por eso Dios lo levantó sobre todo.

Sal 77. No olvidéis las acciones del Señor.

Jn 3,13-17. Tiene que ser elevado el Hijo del hombre.

Martes 15

Nuestra Señora, la Virgen de los Dolores. Memoria.

 1Co 12,12-14.21-27a. Vosotros sois el cuerpo de Cristo y cada uno es un miembro.

Sal 99. Somos su pueblo y ovejas de su rebaño. Secuencia: La Madre piadosa estaba.

Jn 19,25-27. Triste contemplaba y dolorosa miraba del Hijo amado la pena.

O bien:

Lc 2,33-35. A ti, una espada te atravesará el alma

Miércoles 16

San Cornelio, papa, y san Cipriano, obispo, mártires. Memoria.

 1Co 12,31-13,13. Quedan la fe, la esperanza, el amor; la más grande el amor.

Sal 32. Dichoso el pueblo que el Señor escogió como heredad.

Lc 7,31-35. Tocamos y no bailáis, cantamos lamentaciones y no lloráis.

Jueves 17

 1Co 15,1-11. Esto es lo que predicamos; esto es lo que habéis creído.

Sal 117. Dad gracias al Señor porque es bueno.

Lc 7,36-50. Sus muchos pecados están perdonados, porque tiene mucho amor.

Viernes 18

 1Co 15,12-20. Si Cristo no ha resucitado, nuestra fe no tiene sentido.

Sal 16. Al despertar me saciaré de tu semblante, Señor.

Lc 8,1-3. Algunas mujeres acompañaban a Jesús y le ayudaban con sus bienes.

Sábado 19

San Alonso de Orozco, presbítero. Memoria

 1Co 15,35-37.42-49. Se siembra lo corruptible, resucita incorruptible.

Sal 55. Caminaré en presencia de Dios a la luz de la vida.

Lc 8,4-15. Los de la tierra buena son los que escuchan la palabra, la guardan y dan fruto perseverando.


Lectura del santo Evangelio según san Mateo 18,15-20

       En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

       «Si tu hermano peca contra ti, repréndelo estando los dos a solas. Si te hace caso, has salvado a tu hermano. Si no te hace caso, llama a otro o a otros dos, para que todo el asunto quede confirmado por boca de dos o tres testigos. Si no les hace caso, díselo a la comunidad, y si no hace caso ni siquiera a la comunidad, considéralo como un pagano o un publicano.

       En verdad os digo que todo lo que atéis en la tierra quedará atado en los cielos, y todo lo que desatéis en la tierra quedará desatado en los cielos.

       Os digo, además, que si dos de vosotros se ponen de acuerdo en la tierra para pedir algo, se lo dará mi Padre que está en los cielos. Porque donde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos».

 

Lunes 7

1Cor 5, 1-8. Quitad la levadura vieja, porque ha sido inmolada nuestra víctima pascual, Cristo.

Sal 5. Señor, guíame con tu justicia.

Lc 6, 6-11. Estaban al acecho para ver si curaba en sábado.

Martes 8

Natividad de la Santísima Virgen María. Fiesta

Miq 5, 1-4a. El tiempo en que la madre dé a luz.

o bien:

Rom 8, 28-30. A los que había escogido, Dios los predestinó.

Sal 12. Desbordo de gozo con el Señor.

Mt 1, 1-16. 18-23. La criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo.

Miércoles 9

Santa María de la Cabeza, esposa de san Isidro. Memoria.

1Cor 7, 25-31. ¿Estás unido a una mujer?  No busques la separación. ¿Estás libre? No busques mujer.

Sal 44. Escucha, hija, mira: inclina el oído.

Lc 6, 20-26. Dichosos los pobres; ¡ay de vosotros, los ricos!

Jueves 10

1Co 8,1b-7.11-13. Al pecar contra los hermanos, turbando su conciencia insegura, pecáis contra Cristo.

Sal 138. Guíame, Señor, por el camino eterno.

Lc 6,27-38. Sed compasivos como vuestro Padre es compasivo.

Viernes 11

1Cor 9, 16-19. 22b-27. Me he hecho todo a todos, para ganar a algunos.

Sal 83. ¡Qué deseables son tus moradas, Señor de los ejércitos!

Lc 6, 39-42. ¿Acaso puede un ciego guiar a otro ciego?

Sábado 12

1Cor 10, 14-22. Aunque somos muchos, formamos un solo cuerpo, porque comemos todos del mismo pan.

Sal 115. Te ofreceré, Señor, un sacrificio de alabanza.

Lc 6, 43-49. ¿Por qué me llamáis “Señor, Señor” y no hacéis lo que digo?

 

 

Lectura del santo Evangelio según san Mateo 16, 21-27

       En aquel tiempo, comenzó Jesús a manifestar a sus discípulos que tenía que ir a Jerusalén y padecer  allí mucho por parte de los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, y que tenía que ser ejecutado y resucitar al tercer día.

       Pedro se lo llevó aparte y se puso a increparlo:

       «¡Lejos de ti tal cosa, Señor! Eso no puede pasarte». Jesús se volvió y dijo a Pedro:

       «¡Quítate de mi vista, Satanás! Eres para mí piedra de tropiezo, porque tú piensas como los hombres, no como Dios».

Entonces dijo a sus discípulos:

       «Si alguno quiere venir en pos de mí, que se niegue a sí mismo, tome su cruz y me siga. Porque quien quiera salvar su vida, la perderá; pero el que la pierda por mí, la encontrará.

       ¿Pues de qué le servirá a un hombre ganar el mundo entero, si pierde su alma? ¿O qué podrá dar para recobrarla?

       Porque el Hijo del hombre vendrá, con la gloria de su Padre, entre sus ángeles, y entonces pagará a cada uno según su conducta.

Lunes 31

 1Cor 2, 1-5. Os anuncié el misterio de Cristo crucificado.

 Sal 118. ¡Cuánto amo tu voluntad, Señor!

 Lc 4,16-30. Me ha enviado a evangelizar a los pobres… Ningún profeta es aceptado en su pueblo.

Martes 1

 1Cor 2, 10b-16. A nivel humano, uno no capta lo que es propio del Espíritu de Dios; en cambio, el hombre de espíritu tiene un criterio para juzgarlo todo.

 Sal 144. El Señor es justo en todos sus caminos.

 Lc 4,31-37. Sé quién eres: el Santo de Dios.

 Miércoles 2

1Cor 3, 1-9. Nosotros somos colaboradores de Dios, y vosotros campo de Dios, edificio de Dios.

 Sal 32. Dichoso el pueblo que el Señor se escogió como heredad.

 Lc 4, 38-44. También a los otros pueblos tengo que anunciarles el reino de Dios, para eso me han enviado.

Jueves 3

San Gregorio Magno, papa y doctor. Memoria.

 1Cor 3, 18-23. Todo es vuestro, vosotros de Cristo, y Cristo de Dios.

 Sal 23. Del Señor es la tierra y cuanto la llena.

 Lc 5, 1-11. Dejándolo todo, lo siguieron.

 Viernes 4

1Cor 4, 1-5. El Señor pondrá al descubierto los designios del corazón.

 Sal 36. El Señor es quien salva a los justos.

 Lc 5, 33-39. Llegará el día en que se lleven al novio, y entonces ayunarán.

 Sábado 5

 1Cor 4,6b-15. Hemos pasado hambre y sed y falta de ropa.

 Sal 144. Cerca está el Señor de los que lo invocan.

 Lc 6,1-5. ¿Por qué hacéis en sábado lo que no está permitido?




 
 Lectura del santo Evangelio según san Mateo 16, 13-20

       En aquel tiempo, al llegar a la región de Cesarea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos:

       «¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?».

Ellos contestaron:

       «Unos que Juan Bautista, otros que Elías, otros que Jeremías o uno de los profetas».

Él les preguntó:

       «Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?».

Simón Pedro tomó la palabra y dijo:

       «Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo».

Jesús le respondió:

       «¡Bienaventurado tú, Simón, hijo de Jonás!, porque eso no te lo ha revelado nadie ni la carne ni la sangre, sino mi Padre que está los cielos.

       Ahora yo te digo: tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder del infierno no la derrotará.

Te daré las llaves del reino de los cielos; lo que ates en la tierra, quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos».

       Y les mandó a los discípulos que no dijesen a nadie que él era el Mesías.

Lunes 24

San Bartolomé, apóstol. Fiesta.

Ap 21, 9b-14. Doce basamentos que llevaban doce nombres: los nombres de los apóstoles del Cordero.

Sal 144. Que tus fieles, Señor, proclamen la gloria de tu reinado.

Jn 1,45-51. Ahí tenéis a un israelita de verdad, en quien no hay engaño.

Martes 24

2Tes 2, 1-3a. 14-17. Conservad las tradiciones que habéis aprendido.

Sal 95. El Señor llega a regir la tierra.

Mt 23, 23-26. Esto es lo que habría que practicar, aunque sin descuidar aquello.

Miércoles 25

Santa Teresa de Jesús Jornet e Ibars, virgen. Memoria.

2Tes 3,6-10.16-18. Si alguno no quiere trabajar, que no coma.

Sal 127. Dichosos los que temen al Señor.

Mt 23,27-32. Sois hijos de los que asesinaron a los profetas.

Jueves 26

Santa Mónica. Memoria.

1Cor 1, 1-9. Por él habéis sido enriquecidos en todo.

Sal 144. Bendeciré tu nombre, por siempre, Dios mío, mi rey.

Mt 24, 42-51. Estad preparados.

Viernes 27

San Agustín, obispo y doctor de la Iglesia. Memoria.

1Cor 1, 17-25. Predicamos a Cristo crucificado: escándalo para los hombres, pero para los llamados a Cristo, sabiduría de Dios.

Sal 32. La misericordia del Señor llena la tierra.

Mt 25, 1-13. ¡Que llega el esposo, salid a recibirlo!

Sábado 28

Martirio de san Juan Bautista. Memoria.

1Cor 1,26-31. Dios ha escogido lo débil del mundo.

Sal 32. Dichoso el pueblo que el Señor se escogió como heredad.

Mc 6,17-29. Quiero que ahora mismo me des en una bandeja la cabeza de Juan, el Bautista.

 
 
 

Lectura del santo Evangelio según san Mateo 15, 21-28

       En aquel tiempo, Jesús salió y se retiró a la región de Tiro y Sidón.

      

Entonces una mujer cananea, saliendo de uno de aquellos lugares, se puso a gritarle:

       «Ten compasión de mí, Señor, Hijo de David. Mi hija tiene un demonio muy malo». Él no le respondió nada.   Entonces los discípulos se le acercaron a decirle «Atiéndela, que viene detrás gritando».

       Él les contestó:

       «Sólo he sido enviado a las ovejas descarriadas de Israel».

       Ella se acercó y se postró ante él diciendo:

       «Señor, ayúdame».

       Él le contestó:

       «No está bien tomar el pan de los hijos y echárselo a los perritos».

       Pero ella repuso:

       «Tienes razón, Señor; pero también los perritos se comen las migajas que caen de la mesa de los amos».

       Jesús le respondió:

       «Mujer, qué grande es tu fe: que se cumpla lo que deseas».

       En aquel momento quedó curada su hija.

 

Lunes 17

Ez 24, 15-24. Ezequiel os servirá de señal: haréis lo mismo que él ha hecho.

Salmo: Dt 32,18-21. Despreciaste al Dios que te engendró.

Mt 19,16-22. Si quieres ser perfecto, vende tus bienes, así tendrás un tesoro en el cielo.

Martes 18

Ez 28, 1-10. Eres hombre y no dios; te creías listo como los dioses.

Salmo: Dt 32,26-28.30.35-36. Yo doy la muerte y la vida.

Mt 19,23-30. Más fácil le es a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el reino de Dios.

Miércoles 19

Ez 34, 1-11. Libraré a las ovejas de sus fauces, para que no sean su manjar.

Sal 22. El Señor es mi pastor, nada me falta.

Mt 20, 1-16. ¿Vas a tener tu envidia porque yo soy bueno?

Jueves 20

San Bernardo, abad y doctor de la Iglesia. Memoria.

Ez 36, 23-28. Os daré un corazón nuevo y os infundiré mi espíritu.

Sal 50. Derramaré sobre vosotros un agua pura que os purificará de todas vuestras inmundicias.

Mt 22, 14. A todos los que encontréis, convidadlos a la boda

Viernes 21

San Pío X, papa. Memoria.

Ap 21, 9b-14. Doce basamentos que llevaban doce nombres: los nombres de los apóstoles del Cordero.

Sal 144. Que tus fieles, Señor, proclamen la gloria de tu reinado.

Jn 1, 45-51. Ahí tenéis a un israelita de verdad, en quien no hay engaño.

Sábado 22

Bienaventurada Virgen María Reina. Memoria.

Ez 43, 1-7a. La gloria del Señor entró en el Templo.

Sal 84. La gloria del Señor habitará en nuestra tierra.

Mt 23, 1-12. No hacen lo que dicen.



Lectura del santo Evangelio según san Mateo 14, 22-33
       Después que la gente se hubo saciado, Jesús apremió a sus discípulos a que subieran a la barca y se le adelantaran a la otra orilla, mientras él despedía a la gente.
       Y, después de despedir a la gente subió al monte a solas para orar. Llegada la noche, estaba allí solo.
       Mientras tanto, la barca iba ya muy lejos de tierra, sacudida por las olas, porque el viento era contrario.
       A la cuarta vela de la noche se les acercó Jesús andando sobre el mar. Los discípulos, viéndole andar sobre el agua, se asustaron y gritaron de miedo, diciendo que era un fantasma.
       Jesús les dijo en seguida:
       «Ánimo, soy yo, no tengáis miedo».
Pedro le contestó:
             «Señor, si eres tú, mándame ir hacia ti sobre el agua».
Él le dijo:
       «Ven».
       Pedro bajó de la barca y echó a andar sobre el agua acercándose a Jesús; pero, al sentir la fuerza del viento, le entró miedo, empezó a hundirse y gritó:
«Señor, sálvame».
       En seguida Jesús extendió la mano, lo agarró y le dijo:
«¡Hombre de poca fe! ¿Por qué has dudado?».
       En cuanto subieron a la barca amainó el viento.
       Los de la barca se postraron ante él, diciendo:
«Realmente eres Hijo de Dios».


Lunes 10:
San Lorenzo, diácono y mártir. Fiesta.
2Co 9,6-10. Al que da de buena gana lo ama Dios.
Sal 111. Dichoso el que se apiada y presta.
Jn 12,24-26. A quien me sirva, el Padre lo premiará.
Martes 11
Santa Clara, virgen. Memoria.
Ez 2,8-3,4. Me dio a comer el volumen, y me supo en la boca dulce como la miel.
Sal 118. ¡Qué dulce al paladar tu promesa, Señor!
Mt 18,1-5.10.12-14. Cuidado con despreciar a uno de estos pequeños.
Miércoles 12
Ez 9,17; 10,18-22. La marca en la frente de los que se lamentan afligidos por las abominaciones de Jerusalén.
Sal 112. La gloria del Señor se eleva sobre el cielo.
Mt 18,15-20. Si te hace caso, has salvado a tu hermano.
Jueves 13
Ez 12, 1-12. Emigra a la luz del día, a la vista de todos.
Sal 77. No olvidéis las acciones de Dios.
Mt 18, 21-19, l. No te digo que perdones hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete.
Viernes 14
San Maximiliano María Kolbe, presbítero y mártir. Memoria
Ez 16, 1-15. 60. 63. Tu belleza era completa con las galas con que te atavié; y te prostituiste.
Salmo: Is 12, 2-6. Ha cesado tu ira y me has consolado.
Mt 19, 3-12. Por lo tercos que sois os permitió Moisés divorciaros de vuestras mujeres, pero, al principio, no era así.
Después de nona:
1Cr 15,3-4.15-16; 16,1-2. Llevaron el Arca de Dios y la colocaron en el centro de la tienda que David le había preparado.
Sal 131. Levántate, Señor, ven a tu mansión, ven con el arca de tu poder.
1Co 15,54-57. Nos da la victoria por medio de Jesucristo.
Lc 11,27-28. Bienaventurado el vientre que te llevó.
Sábado 15
La Asunción de la Virgen María. Solemnidad.
Ap 11, 19a; 12, 1. 3-6a. 10ab. Una mujer vestida de sol, la luna por pedestal.
Sal 44. De pie a tu derecha está la reina, enjoyada con oro de Ofir.
1Cor 15, 20-27a. Primero Cristo, como primicia; después, todos los que son de Cristo.
Lc 1, 39-56. El Poderoso ha hecho obras grandes por mí; enaltece a los humildes.

Lectura del santo Evangelio según san Mateo 14, 13-21
       En aquel tiempo, al enterarse Jesús de la muerte de Juan Bautista se marchó de allí en barca, a solas, a un lugar desierto. Cuando la gente lo supo, lo siguió por tierra desde los poblados.
       Al desembarcar vio Jesús una multitud, se compadeció de ella y curó a los enfermos. Como se hizo tarde, se acercaron los discípulos a decirle:
       «Estamos en despoblado y es muy tarde, despide a la multitud para que vayan a las aldeas y se compren comida».
       Jesús les replicó:
       «No hace falta que vayan, dadles vosotros de comer».
       Ellos le replicaron:
       «Si aquí no tenemos más que cinco panes y dos peces».
       Les dijo:
       «Traédmelos».
       Mandó a la gente que se recostara en la hierba y tomando los cinco panes y los dos peces, alzando la mirada al cielo, pronunció la bendición, partió los panes y se los dio a los discípulos; los discípulos se los dieron a la gente. Comieron todos y se saciaron y recogieron doce cestos llenos de sobras. Comieron unos cinco mil hombres, sin contar mujeres y niños.

Lunes 3
Jer 28,1-17. Ananías, el Señor no te ha enviado y tú has inducido al pueblo a una falsa confianza.
Sal 118. Instrúyeme, Señor, en tus leyes.
Mt 14,22-36. Mándame ir hacia ti andando sobre el agua.
Martes 4
San Juan María Vianney, presbítero. Memoria.
Jer 30, 1-2. 12-15. 18-22. Por la muchedumbre de tus pecados te he tratado así. Cambiaré la suerte de las tiendas de Jacob.
Salmo l. El Señor reconstruyó Sión y apareció en su gloria.
Mt 15,1-2.10-14. La planta que no haya plantado mi padre celestial, será arrancada de raíz.
Miércoles 5
Jer 31, 1-7. Con amor eterno te amé.
Salmo: Jer 31, 10-13. El Señor nos guardará como un pastor a su rebaño.
Mt 15,21-28. Mujer, qué grande es tu fe.
Jueves 6
Transfiguración del Señor. Fiesta.
Dn 7,9-10. 13-14. Su vestido era blanco como la nieve.
o bien:
2Pe 1, 16-19. Esta voz del cielo la oímos nosotros.
Sal 96. El Señor reina, altísimo sobre toda la tierra.
Mc 9, 2-10. Este es mi Hijo, el amado.
Viernes 7
Na 2,1-3; 3,1-3.6-7. Ay de la ciudad sangrienta.
Salmo: Dt 32. Yo doy la muerte y la vida.
Mt 16,24-28. ¿Qué podrá dar un hombre para recobrar su vida?
Sábado 8
Santo Domingo de Guzmán, presbítero. Memoria.
Hab 1,12-2,4. El justo por su fe vivirá.
Sal 9. No abandonas a los que te buscan, Señor.
Mt 17, 14-20. Si tuvierais fe, nada sería imposible.
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 13, 44-52
       En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente:
       «El reino de los cielos se parece a un tesoro escondido en el campo: el que lo encuentra lo vuelve a esconder y, lleno de alegría, va a vender todo lo que tiene y compra el campo.
       El reino de los cielos se parece también a un comerciante de perlas finas, que al encontrar una de gran valor, se va a vender todo lo que tiene y la compra.
       El reino de los cielos se parece también a la red que echan en el mar y recoge toda clase de peces: cuando está llena, la arrastran a la orilla, se sientan, y reúnen los buenos en cestos y los malos los tiran.
       Lo mismo sucederá al final del tiempo: saldrán los ángeles, separarán a los malos de los buenos y los echarán al horno encendido. Allí será el llanto y el rechinar de dientes.
       ¿Habéis entendido todo esto?».
       Ellos le contestaron:
       «Sí».
       Él les dijo:
       «Pues bien, un escriba que ese ha hecho discípulo del reino de los cielos es como un padre de familia que va sacando de su tesoro lo nuevo y lo antiguo».

Lunes 27
Jer 13, 1-11. El pueblo será como ese cinturón que ya no sirve para nada.
Salmo: Dt 32, 18-21. Despreciaste al Dios que te engendró.
Mt 13, 31-35. El grano de mostaza se hace un árbol hasta el punto de que los pájaros del cielo anidan en sus ramas.
Martes 28
Jer 14, 17-22. Recuerda, Señor, y no rompas tu alianza con nosotros.
Sal 78. Líbranos, Señor, por el honor de tu nombre.
Mt 13,36-43. Lo mismo que se arranca la cizaña y se quema, así será el fin del tiempo.
Miércoles 29
Santa Marta. Memoria.
Jer 15, 10. 16-21. ¿Por qué se ha vuelto crónica mi llaga? Si vuelves, estarás en mi presencia.
Sal 58. Dios es mi refugio en el peligro.
Mt 13,44-46. Vende todo lo que tiene y compra el campo.
Jueves 30
Jer 18, 1-6. Como está el barro en manos del alfarero, así estáis vosotros en mí mano.
Sal 145. Dichoso a quien auxilia el Dios de Jacob.
Mt 13,47-53. Reúnen los buenos en cestos y los malos los tiran.
Viernes 31
San Ignacio de Loyola, presbítero. Memoria.
Jer 26, 1-9. El pueblo se juntó contra Jeremías en el templo del Señor.
Sal 68. Que me escuche tu gran bondad, Señor.
Mt 13,54-58. ¿No es el hijo del carpintero? Entonces, ¿de dónde saca todo eso?
Sábado 1
San Alfonso María de Lígorío, obispo y doctor de la Iglesia. Memoria.
Jer 26, 11-16.24. Ciertamente me ha enviado el Señor a vosotros, a predicar estas palabras.
Sal 68. Escúchame, Señor, el día de tu favor.
Mt 14, 1-12. Herodes mandó decapitar a Juan, y sus discípulos fueron a contárselo a Jesús.

Lectura del santo Evangelio según san Mateo 13, 24-30
       En aquel tiempo, Jesús propuso otra parábola a la gente diciendo:
       «El reino de los cielos se parece a un hombre que sembró buena semilla en su campo; pero, mientras los hombres dormían, un enemigo fue y sembró cizaña en medio del trigo y se marchó. Cuando empezaba a verdear y se formaba la espiga apareció también la cizaña. Entonces fueron los criados a decirle al amo: “Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde sale la cizaña?”
       Él les dijo:
       “Un enemigo lo ha hecho”.
       Los criados le preguntaron:
       “¿Quieres que vayamos a arrancarla?”
       Pero él les respondió:
       “No, que, al recoger la cizaña podéis arrancar también el trigo. Dejadlos crecer juntos hasta la siega y, cuando llegue la siega, diré a los segadores: arrancad primero la cizaña y atadla en gavillas para quemarla, y el trigo almacenadlo en mi granero”».

Lunes 20:
Mi 6,1-4.6-8. Te han explicado, hombre, lo que Dios desea de ti.
Sal 49. Al que sigue buen camino le haré ver la salvación de Dios.
Mt 12,38-42. Cuando juzguen a esta generación, la reina del Sur se levantará.
Martes 21
Miq 7, 14-15. 18-20. Arrojará a lo hondo del mar todos nuestros delitos.
Sal 84. Muéstranos, Señor, tu misericordia.
Mt 12,46-50. Señalando con la mano a los discípulos, dijo: “Estos son mi madre y mis hermanos”.
Miércoles 22
Santa María Magdalena. Fiesta.
Cnt 3,1-4a. Encontré al amor de mi alma.
o bien
2Co 5,14-17. Ahora ya no juzgamos a Cristo según la carne.
Sal 62. Mi alma está sedienta de ti, mi Dios.
Jn 20,1.11-18. Mujer, ¿por qué lloras?, ¿a quién buscas?
Jueves 23
Santa Brígida, religiosa, patrona de Europa. Fiesta.
Gal 2, 19-20. Vivo yo, pero no soy yo, es Cristo quien vive en mí.
Sal 33. Bendigo al Señor en todo momento.
Jn 15, 1-8. El que permanece en mí y yo en Él, ese da fruto abundante.
Viernes 24
Jer 3, 14-17. Os daré pastores a mi gusto; acudirán a Jerusalén todos los paganos.
Sal.  Jer 31, 10-13. El Señor nos guardará como un pastor a su rebaño.
Mt 13, 18-23. El que escucha la palabra y la entiende, ese da fruto.
Sábado 25
Santiago apóstol, patrono de España. Solemnidad.
Hch 4,33; 5, 12.27-33; 12,2. El rey Herodes hizo pasar a cuchillo a Santiago.
Sal 66. Oh Dios, que te alaben los pueblos, que todos los pueblos te alaben.
2Cor 4, 7-15. Llevamos en el cuerpo la muerte de Jesús.
Mt 20, 20-28. Mi cáliz lo beberéis.



Lectura del santo Evangelio según san Mateo 13, 1-9
       Aquel día, salió Jesús de casa y se sentó junto al lago. Y acudió a él tanta gente que tuvo que subirse a una barca; se sentó, y toda la gente se quedó de pie en la orilla.
       Les habló muchas cosas en parábolas:
       «Salió el sembrador a sembrar. Al sembrar, un poco cayó al borde del camino; vinieron los pájaros y se lo comieron. Otro poco cayó en terreno pedregoso, donde apenas tenía tierra, y, como la tierra no era profunda brotó enseguida; pero, en cuanto salió el sol, se abrasó y por falta de raíz se secó. Otra cayó entre abrojos, que crecieron y la ahogaron. Otra cayó en tierra buena y dio fruto: una, ciento; otra, sesenta; otra, treinta.
       El que tenga oídos, que oiga».


Lunes 13
Is 1, 10-17. Lavaos, apartad de mi vista vuestras malas acciones.
Sal 49. Al que sigue buen camino le haré ver la salvación de Dios.
Mt 10,34-11,1. No he venido a sembrar paz, sino espada.
Martes 14
Is 7, 1-9. Si no creéis, no subsistiréis.
Sl 47. Dios ha fundado su ciudad para siempre.
Mt 11, 20-24. El día del juicio le será más llevadero a Tiro, a Sidón y a Sodoma que a vosotras.
Miércoles 15
San Buenaventura, obispo y doctor de la Iglesia. Memoria.
Is 10, 5-7. 13-16. ¿Se envanece el hacha contra quien la blande?
Sal 93. El Señor no rechaza a su pueblo.
Mt 11, 25-27. Has escondido estas cosas a los sabios y se las has revelado a la gente sencilla.
Jueves 16
Bienaventurada Virgen María del Monte Carmelo. Memoria.
Is 26,7-9.12.16-19. Despertarán jubilosos los que habitan en el polvo.
Sal 101. El Señor desde el cielo se ha fijado en la tierra.
Mt 11,28-30. Soy manso y humilde de corazón.
Viernes 17
Is 38, 1-6.21-22. 7-8. He escuchado tu oración, he visto tus lágrimas.
Salmo: Is 38, 10-12. 16. Señor, detuviste mi alma ante la tumba vacía.
Mt 12, 1-8. El Hijo del hombre es señor del sábado.
Sábado 18
Miq 2, 1-5. Codician los campos y se apoderan de las casas.
Sal 9. No te olvides de los humildes, Señor.
Mt 12, 14-21. Les mandó que no lo descubrieran. Así se cumplió lo que dijo el profeta.

Lectura del santo evangelio según san Mateo (11,25-30):
       En aquel tiempo, exclamó Jesús: «Te doy gracias, Padre, Señor de cielo y tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y se las has revelado a la gente sencilla. Sí, Padre, así te ha parecido mejor.
        Todo me lo ha entregado mi Padre, y nadie conoce al Hijo más que el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar. Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Cargad con mi yugo y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis vuestro descanso. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera.»

Lunes 6
Os 2, 16. 17b- 18. 21-22. Me casaré contigo en matrimonio perpetuo.
Sal 144. El Señor es clemente y misericordioso.
Mt 9, 18-26. Mi hija acaba de morir. Pero ven tú, y vivirá.
Martes 7
Os 8, 4-7. 11-13. Siembran viento y cosechan tempestades.
Sal 113B. Israel confía en el Señor.
Mt 9, 32-38. La mies es abundante, pero los trabajadores son pocos.
Miércoles 8
Os 10,1-3.7-8.12. Es tiempo de consultar al Señor.
Sal 104. Buscad continuamente el rostro del Señor.
Mt 10,1-7. Id a las ovejas descarriadas de Israel.
Jueves 9
Os 11, 1-4. 8c-9. Se me revuelve el corazón.
Sal 79. Que brille tu rostro, Señor, y nos salve.
Mt 10, 7-15. Lo que habéis recibido gratis, dadlo gratis.
Viernes 10
Os 14, 2-10. No volveremos a llamar Dios a la obra de nuestras manos.
Sal 50. Mi boca proclamará tu alabanza, Señor.
Mt 10,16-23. No seréis vosotros los que habléis, sino el Espíritu de vuestro Padre.
Sábado 11
San Benito, abad, patrono de Europa. Fiesta.
Prov 2, 1-9. Abre tu mente a la prudencia.
Sal 33. Bendigo al Señor en todo momento.
Mt 19, 27-29. Vosotros, los que me habéis seguido, recibiréis cien veces más.

Lectura del santo Evangelio según san Mateo 10, 37-42
       En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles:
       «El que quiere a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí; el que quiere a su hijo o a su hija más que a mí no es digno de mí; y el que no carga con su cruz y me sigue no es digno de mí.
       El que encuentre su vida la perderá, y el que pierda su vida por mí la encontrará. El que os recibe a vosotros me recibe a mí, y el que me recibe, recibe al que me ha enviado; el que recibe a un profeta porque es profeta, tendrá recompensa de profeta; y el que recibe a un justo porque es justo, tendrá recompensa de justo.
       El que dé a beber, aunque no sea más que un vaso de agua fresca, a uno de estos pequeños, solo porque es mi discípulo, en verdad os digo que no perderá su recompensa».

13ª Semana del Tiempo Ordinario

Lunes 29
San Pedro y san Pablo, apóstoles. Solemnidad.
Hch 12, 1-11. Era verdad: el Señor me ha librado de la mano de Herodes.
Sa1 33. El Señor me libró de todas mis ansias.
2 Tim 4, 6-8. 17-18. Ahora me aguarda la corona merecida.
Mt 16, 13-19. Tú eres Pedro, y te daré las llaves del reino de los cielos.
Martes 30
Am 3,1-6; 4,11-12. Hable el Señor. ¿Quién no profetiza?
Sal 5. Señor, guíame con tu justicia.
Mt 8,23-27. Se puso en pie, increpó a los vientos y al lago, y vino una gran calma
Miércoles 1
Am 5, 14-15.21-24. Aparta de mí el estrépito de tus canciones, y fluya la justicia como arroyo perenne.
Sal 49. Al que sigue buen camino le haré ver la salvación de Dios.
Mt 8, 28-34. ¿Has venido aquí a atormentar a los demonios antes de tiempo?
Jueves 2
Am 7, 10-17. Ve y profetiza a mi pueblo.
Sal 18. Los mandamientos del Señor son verdaderos y enteramente justos.
Mt 9, 1-8. La gente alababa a Dios, que da a los hombres tal potestad
Viernes 3
Santo Tomás, apóstol. Fiesta.
Ef 2, 19-22. Estáis edificados sobre el cimiento de los apóstoles.
Sal 116. Id al mundo entero y proclamad el evangelio.
Jn 20, 24-29. ¡Señor mío y Dios mío!
Sábado 4
Am 9, 11-15. Haré volver los cautivos de Israel y los plantaré en su campo.
Sal 84. Dios anuncia la paz a su pueblo.
Mt 9,14-17. ¿Es que pueden guardar luto, mientras el novio esté con ellos?

Lectura del santo Evangelio según san Mateo 10, 26-33
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«No tengáis miedo a los hombres, porque nada hay encubierto, que no llegue a descubrirse; ni nada hay escondido, que no llegue a saberse.
Lo que os digo en la oscuridad, decidlo a la luz, y lo que os digo al oído pregonadlo desde la azotea.
No tengáis miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. No; temed al que puede llevar a la perdición alma y cuerpo en la “gehenna”. ¿No se venden un par de gorriones por uno céntimo? Y, sin embargo, ni uno solo cae al suelo sin que lo disponga vuestro Padre. Pues vosotros hasta los cabellos de la cabeza tenéis contados. Por eso, no tengáis miedo; valéis más vosotros que muchos gorriones.
A quien se declare por mí ante los hombres, yo también me declararé por él ante mi Padre que está en los cielos. Y si uno me niega ante los hombres, yo también lo negaré ante mi Padre que está en los cielos».

Lunes 22
2 Re 17, 5-8. 13-15a. 18. El Señor arrojó de su presencia a Israel, y solo quedó la tribu de Judá.
Sal 59. Que tu mano salvadora, Señor, nos responda.
Mt 7, 1-5. Sácate primero la viga del ojo.
Martes 23
2 Re 19, 9b- 11. 14-21: 31-35a. 36. Yo escudaré a esta ciudad para salvarla, por mi honor y el de David.
Sal 47. Dios ha fundado su ciudad para siempre.
Mt 7, 6. 12-14. Tratad a los demás como queréis que ellos os traten.
Miércoles 24
Natividad de san Juan Bautista. Solemnidad.
Is 49, 1-6. Te hago luz de las naciones.
Sal 138. Te doy gracias, porque me has escogido portentosamente.
Hch 13,22-26. Antes de que llegara Cristo, Juan predicó.
Lc 1,57-66.80. El nacimiento de Juan Bautista. Juan es su nombre.
Jueves 25
2 Re 24, 8-17. Nabucodonosor deportó a Jeconías y a todos los ricos de Babilonia.
Sal 78. Líbranos, Señor, por el honor de tu nombre.
Mt 7, 21-19. La casa edificada sobre roca y la casa edificada sobre arena.
Viernes 26
San Josemaría Escrivá de Balaguer, presbítero. Memoria.
2R 25,1-12. Marchó Judá al destierro.
Sal 136. Que se me pegue la lengua al paladar si no me acuerdo de tí.
Mt 8,1-4. Si quieres, puedes limpiarme.
Sábado 27
Lam 2, 2. 10-14. 18-19. Grita al Señor, laméntate, Sión.
Sal 73. No olvides sin remedio la vida de tus pobres.
Mt 8, 5-17. Vendrán muchos de oriente y occidente y se sentarán con Abrahán, Isaac y Jacob.

Lectura del santo Evangelio según san Juan 6, 51-58
       En aquel tiempo, dijo Jesús a los judíos:
       «Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo daré es mi carne para la vida del mundo».
       Disputaban los judíos entre sí:
       «¿Cómo puede este darnos a comer su carne?».
       Entonces Jesús les dijo:
       «En verdad, en verdad os digo: si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día.
       Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida.
       El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él.
       Como el Padre que vive me ha enviado, y yo vivo por el Padre, así, del mismo modo, el que me come vivirá por mí.
       Este es el pan que ha bajado del cielo: no como el de vuestros padres, que lo comieron y murieron; el que come este pan vivirá para siempre».

Lunes 8
Dedicación de la Iglesia Catedral. Fiesta

2Cron 8, 22-23. 27-30. Te he construido un palacio, un sitio donde vivas para siempre.
Salmo: 1Cron 29. Alabamos tu nombre glorioso, Señor.
Jn 2, 13-22. Hablaba del Templo de su cuerpo.
Martes 9
Santa María Micaela del Santísimo Sacramento, virgen. Memoria.

1Re 21, 17-29. Has hecho pecar a Israel.
Sal 50. Misericordia, Señor: hemos pecado.
Mt 5, 43-48. Amad a vuestros enemigos.
Miércoles 10
2Re 2, l. 6-14. De pronto, un carro de fuego los separó, y subió Elías al cielo.
Sal 30. Sed valientes de corazón los que esperáis en el Señor.
Mt 6, 1-6. 16-18. Tu Padre, que ve en lo escondido, te recompensará.
Jueves 11
Eclo 48, 1-15. Elías fue arrebatado en el torbellino, y Eliseo recibió dos tercios de su espíritu.
Sal 96. Alegraos, justos, con el Señor.
Mt 6, 7-15. Vosotros rezad así.
Viernes 12
Sagrado corazón de Jesús, Solemnidad.

Dt 7,6-11. El Señor se enamoró de vosotros y os eligió.
Sal 102. La misericordia del Señor dura siempre, para los que cumplen sus mandatos.
1Jn 4,7-16. Dios nos amó.
Mt 11 ,25-30. Soy manso y humilde de corazón.
Sábado 13
Inmaculado corazón de María. Memoria.

2 Cron 24, 17-25. Zacarías, al que matasteis entre el santuario y el altar.
Sal 88. Le mantendré eternamente mi favor.
Lc 2,41-51. Conservaba todo esto en su corazón

Lectura del santo Evangelio según san Juan 3, 16-18
       Tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Unigénito para que todo el que cree en él no perezca, sino que tengan vida eterna.
       Porque Dios no envió a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él.
       El que cree en él no será juzgado; el que no cree ya está juzgado, porque no ha creído en el nombre del Unigénito de Dios.

Lunes 8
1R 17,1-6. Elías sirve al Señor Dios de Israel.
Sal 120. Nuestro auxilio es el nombre del Señor, que hizo el cielo y la tierra.
Mt 5,1-12. Bienaventurados los pobres de espíritu.
Martes 9
1Re 17, 7-16. La orza de harina no se vació, como lo había dicho el Señor por medio de Elías.
Sal 4. Haz brillar sobre nosotros, Señor, la luz de tu rostro.
Mt 5,13-16. Vosotros sois la luz del mundo.
Miércoles 10
1Re 18, 20-39. Que sepa este pueblo que tú eres el Dios verdadero, y que tú les cambiarás el corazón.
Sal 15. Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti.
Mt 5, 17- 19. No he venido a abolir, sino a dar plenitud.
Jueves 11
San Bernabé, apóstol. Memoria.
Hch 11, 21b-26; 13, 1-3. Era un hombre bueno, lleno de Espíritu Santo y de fe.
Sal 97. El Señor revela a las naciones su justicia.
Mt 5, 20-26. Todo el que esté peleado con su hermano será procesado.
Viernes 12
1R 19,9a.11-16. Ponte de pie en el monte ante el Señor.
Sal 26. Tu rostro buscaré, Señor.
Mt 5,27-32:.El que mira a una mujer casada deseándola, ya ha sido adúltero.
Sábado 13
San Antonio de Padua, presbítero y doctor. Memoria.
1Re 19, 19-21. Eliseo se levantó y siguió a Elías.
Sal 15. Tú eres, Señor, el lote de mi heredad.
Mt 5, 33-37. Yo os digo que no juréis en absoluto.
 
Lectura del santo Evangelio según san Juan 20, 19-23
       Al anochecer de aquel día, el día primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo:
       «Paz a vosotros».
       Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió:
       «Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo». Y, dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo:
       «Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos».
Lunes 1
Bienaventurada Virgen María, Madre de la Iglesia. Memoria.
2Pe 1,2-7. Nos ha dado los inapreciables bienes prometidos, con los cuales podéis participar del mismo ser de Dios.
Sal 90. Dios mío, confío en ti.
Mc 12, 1-12. Agarraron al hijo querido, lo mataron y lo arrojaron fuera de la viña.
Martes 2
2Pe 3, 12-15a. 17·18. Esperamos unos cielos nuevos y una tierra nueva.
Sal 89. Señor, tú has sido nuestro refugio de generación en generación.
Mc 12, 13-17. Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios.
Miércoles 3
San Carlos Luanga y compañeros, mártires. Memoria.
2Tim 1, 1-3. 6-12. Reaviva el don de Dios, que recibiste cuando te impuse las manos.
Sal 122. A ti, Señor, levanto mis ojos.
Mc 12, 18-27. No es Dios de muertos, sino de vivos.
Jueves 4
Nuestro Señor Jesucristo, sumo y eterno sacerdote. Fiesta.
Gn 22,9-18. El sacrificio de Abrahán, nuestro padre en la fe.
o bien
Hb 10,4·10. Así está escrito en el comienzo del libro acerca de mí: para hacer, ¡oh Dios!, tu voluntad.
Sal 39. Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.
Mt 26,36-42. Mi alma está triste hasta la muerte.
Viernes 5
San Bonifacio, obispo y mártir. Memoria.
2Tm 3, I0-17. El que se proponga vivir piadosamente en Cristo Jesús, será perseguido.
Sal 118. Mucha paz tienen los que aman tus leyes, Señor.
Mc 12,35-37. ¿Cómo dicen que el Mesías es hijo de David?
Sábado 6
2Tim 4, 1-8. Cumple tu tarea de evangelizador. Yo estoy a punto de ser sacrificado, y el Señor me premiará con la corona merecida.
Sal 70. Mi boca contará tu salvación.
Mc 12,38-44. Esa pobre viuda ha echado más que nadie.
Conclusión del santo Evangelio según san Mateo 28, 16-20
       En aquel tiempo, los once discípulos se fueron a Galilea, al monte que Jesús les había indicado.
       Al verlo, ellos se postraron, pero algunos dudaron.    Acercándose a ellos, Jesús les dijo:
       «Se me ha dado pleno poder en el cielo y en la tierra.
       Id, pues, y haced discípulos a todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo; enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado. Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin de los tiempos».

Lunes 25
Hch 1,15-17.20-26. Le tocó a Matías, y lo asociaron a los once apóstoles.
Sal 112. El Señor lo sentó con los príncipes de su pueblo.
Jn 15,9-17. No sois vosotros los que me habéis elegido, soy yo quien os he elegido.
Martes 26
San Felipe Neri, presbítero. Memoria.
Hch 20,17-27. Completo mi carrera, y cumplo el encargo que me dio el Señor Jesús.
Sal 67,10-11.20-21. Reyes de la tierra, cantad a Dios.
Jn 17,1-l la. Padre, glorifica a tu Hijo.
Miércoles 27
Hch 20, 28-38. Os encomiendo a Dios, que tiene poder para construiros y haceros partícipes de la herencia.
Sal 67. Reyes de la tierra, cantad a Dios.
Jn 17, 11b-19. Que sean uno, como nosotros.
Jueves 28
Hch 22, 30; 23, 6-11. Tienes que dar testimonio en Roma.
Sal 15. Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti.
Jn 17, 20-26. Que sean completamente uno.
Viernes 29
Hch 25, 13b-21. Un tal Jesús ya muerto, que Pablo sostiene que está vivo.
Sal 102. El Señor puso en el cielo su trono.
Jn 21, 15-19. Apacienta mis corderos, pastorea mis ovejas.
Sábado 30
Hch 28, 16-20. 30-31. Permaneció en Roma, predicando el Reino de Dios.
Sal 10. Los buenos verán tu rostro, Señor.
Jn 21, 20-25. Este es el discípulo que ha escrito esto, y su testimonio es verdadero.



Lectura del santo Evangelio según san Juan 14, 15-21
       En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
       «Si me amáis, guardaréis mis mandamientos. Y yo le pediré al Padre que os dé otro Paráclito, que esté siempre con vosotros, el Espíritu de la verdad. El mundo no puede recibirlo, porque no lo ve ni lo conoce; vosotros, en cambio, lo conocéis, porque mora con vosotros y está en vosotros.
       No os dejaré huérfanos, volveré a vosotros. Dentro de poco el mundo no me verá, pero vosotros me veréis y viviréis, porque yo sigo viviendo. Entonces sabréis que yo estoy en mi Padre, y vosotros en mí y yo en vosotros. El que acepta mis mandamientos y los guarda, ese me ama; y el que me ama será amado por mi Padre, y yo también lo amaré y me manifestaré a él».

Lunes 18
Hch 16, 11-15. El Señor le abrió el corazón para que aceptara lo que decía Pablo.
Sal 149. El Señor ama a su pueblo.
Jn 15, 26-16, 4a. El Espíritu de la verdad dará testimonio de mí.
Martes 19
Hch 16,22-34. Cree en el Señor Jesús y te salvarás tú y tu familia.
Sal 137. Tu derecha me salva, Señor.
Jn 16, 5-1 1. Si no me voy, no vendrá a vosotros el Paráclito.
Miércoles 20
Hch 17, 15. 22-18, 1. Eso que veneráis sin conocerlo, os lo anuncio yo.
Sal 148. Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria
Jn 16, 12-15. El Espíritu de la verdad os guiará hasta la verdad plena.
Jueves 21
Hch 18, 1-8. Se quedó a trabajar en su casa. Todos los sábados discutía en la sinagoga.
Sal 97. El Señor revela a las naciones su victoria.
Jn 16, 16-20. Estaréis tristes, pero vuestra tristeza se convertirá en alegría.
Viernes 22
Hch 18, 9-18. Muchos de esta ciudad son pueblo mío.
Sal 46. Dios es el rey del mundo.
Jn 16, 20-23a. Se alegrará vuestro corazón y nadie os quitará vuestra alegría.
Sábado 23
Hch 18, 23-28. Apolo demostraba con la Escritura que Jesús es el Mesías.
Sal 46, 2-3. 8-10. Dios es el rey del mundo.
Jn 16, 23b-28. El Padre os quiere, porque vosotros me queréis y creéis.
Lectura del santo Evangelio según san Juan 14, 1-12
       En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
       «No se turbe vuestro corazón, creed en Dios y creed también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas moradas; si no, os lo habría dicho, porque me voy a prepararos un lugar. Cuando vaya y os prepare un lugar, volveré y os llevaré conmigo, para que donde estoy yo estéis también vosotros.       Y adonde yo voy, ya sabéis el camino». Tomás le dice:
       «Señor, no sabemos adónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?». Jesús le responde:
       «Yo soy el camino, y la verdad, y la vida. Nadie va al Padre, sino por mí. Si me conocierais a mí, conoceríais también a mi Padre. Ahora ya lo conocéis y lo habéis visto». Felipe le dice:
       «Señor, muéstranos al Padre y nos basta». Jesús le replica:
       «Hace tanto que estoy con vosotros, ¿y no me conoces, Felipe? Quien me ha visto a mí ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: “Muéstranos al Padre”? ¿No crees que yo estoy en el Padre, y el Padre en mí? Lo que yo os digo no lo hablo por cuenta propia. El Padre, que permanece en mí, él mismo hace las obras. Creedme: yo estoy en el Padre, y el Padre en mí. Si no, creed a las obras.
       En verdad, en verdad os digo: el que cree en mí, también él hará las obras que yo hago, y aún mayores, porque yo me voy al Padre».
Lunes 11
Hch 14, 5-18. Os anunciamos esta Buena Noticia: que dejéis los ídolos vanos y os convirtáis al Dios vivo.
Sal 113 . No a nosotros, Señor, sino a tu nombre da la gloria.
Jn 14, 21-26. El Paráclito, que enviará el Padre, será quien os lo enseñe todo.
Martes 12
Hch 14, 19-28. Contaron a la Iglesia lo que Dios había hecho por medio de ellos.
Sal 144. Tus amigos, Señor, proclaman la gloria de tu reinado.
Jn 14, 27-31a. Mi paz os doy.
Miércoles 13
Hch 15, 1-6. Se decidió que subieran a Jerusalén a consultar a los apóstoles y presbíteros sobre la controversia.
Sal 121. Vamos alegres a la casa del Señor.
Jn 15, 1-8. El que permanece en mí y yo en él, ese da fruto abundante.
Jueves 14
San Matías, apóstol. Fiesta.
Hch 1,15-17.20-26. Le tocó a Matías y lo asociaron a los once apóstoles.
Sal 112. El Señor lo sentó con los príncipes de su pueblo.
Jn 15,9-17. No sois vosotros los que me habéis elegido, soy yo quien os ha elegido.
Viernes 15
San Isidro labrador.
Hch. 15.22-31. Hemos decididos, el Espíritu y nosotros, no poneros más cargas que las indispensables.
Sal 56. Te daré gracias ante los pueblos, Señor.
Jn 15, 12-17. Esto os mando: que os améis unos a otros.
Sábado 16
Hch 16, 1-10. Ven a Macedonia y ayúdanos.
Sal 99. Aclama al Señor, tierra entera.
Jn 15, 18-21. No sois del mundo, sino que yo os he escogido sacándoos del mundo.

Lectura del santo evangelio según san Juan (10,1-10):
       En aquel tiempo, dijo Jesús:
       «En verdad, en verdad os digo: el que no entra por la puerta en el aprisco de las ovejas, sino que salta por otra parte, ese es ladrón y bandido; pero el que entra por la puerta es pastor de las ovejas. A este le abre el guarda y las ovejas atienden a su voz, y él va llamando por el nombre a sus ovejas y las saca fuera. Cuando ha sacado todas las suyas camina delante de ellas, y las ovejas lo siguen, porque conocen su voz; a un extraño no lo seguirán, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños».
       Jesús les puso esta comparación, pero ellos no entendieron de qué les hablaba. Por eso añadió Jesús:
       «En verdad, en verdad os digo: yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que han venido antes de mí son ladrones y bandidos; pero las ovejas no los escucharon.
       Yo soy la puerta: quien entre por mí se salvará y podrá entrar y salir, y encontrará pastos.
       El ladrón no entra sino para robar y matar y hacer estragos; yo he venido para que tengan vida y la tengan abundante».



Lunes 4
San José María Rubio, presbítero. Memoria.
Hch 11,1-18. También a los gentiles les ha otorgado Dios la conversión que lleva a la vida.
Sal 41. Mi alma tiene sed de ti, Dios vivo.
Jn 10,1-10. El buen pastor da la vida por las ovejas.
Martes 5
Hch 11,19-26. Se pusieron a hablar también a los griegos, anunciándoles al Señor Jesús.
Sal 86. Alabad al Señor, todas las naciones.
Jn 10, 22-30. Yo y el Padre somos uno.
Miércoles 6
Hch 12, 24-13, 5a. Apartadme a Bernabé y Saulo.
Sal 66. Oh Dios, que te alaben los pueblos, que todos los pueblos te alaben.
Jn 12, 44-50. Yo he venido al mundo como luz.
Jueves 7
Hch 13,13-25. Dios sacó de la descendencia de David un salvador: Jesús.
Sal 88. Cantaré eternamente tus misericordias, Señor.
Jn 13,16-20. El que recibe a mi enviado me recibe a mí.
Viernes 8
Hch 13,26-33. Dios ha cumplido la promesa resucitando a Jesús.
Sal 2. Tú eres mi Hijo: yo te he engendrado hoy.
Jn 14,1-6. Yo soy el camino, y la verdad, y la vida
Sábado 9
Hch 13,44-52. Sabed que nos dedicamos a los gentiles.
Sal 97. Los confines de la tierra han contemplado la victoria de nuestro Dios.
Jn 14,7-14. Quien me ha visto a mí ha visto al Padre.

Lectura del santo Evangelio según san Lucas 24, 13-35
       Aquel mismo día (el primero de la semana), dos de los discípulos de Jesús iban caminando a una aldea llamada Emaús, distante de Jerusalén nos sesenta estadios; iban conversando entre ellos de todo lo que había sucedido. Mientras conversaban y discutían, Jesús en persona se acercó y se puso a caminar con ellos. Pero sus ojos no eran capaces de reconocerlo.
       Él les dijo:
       «¿Qué conversación es esa que traéis mientras vais de camino?».
       Ellos se detuvieron con aire entristecido. Y uno de ellos, que se llamaba Cleofás, le respondió:
       «¿Eres tú el único forastero en Jerusalén, que no sabes lo que ha pasado allí estos días?».
       Él les dijo:
       «¿Qué?».
Ellos le contestaron:
       «Lo de Jesús, el Nazareno, que fue un profeta poderoso en obras y palabras, ante Dios y ante todo el pueblo; cómo lo entregaron los sumos sacerdotes y nuestros jefes para que lo condenaran a muerte, y lo crucificaron. Nosotros esperábamos que él iba a liberar a Israel, pero, con todo esto, ya estamos en el tercer día desde que esto sucedió. Es verdad que algunas mujeres de nuestro grupo nos han sobresaltado: pues habiendo ido muy de mañana al sepulcro, y no habiendo encontrado su cuerpo, vinieron diciendo que incluso habían visto una aparición de ángeles, que dicen que está vivo. Algunos de los nuestros fueron también al sepulcro
y lo encontraron como habían dicho las mujeres; pero a él no lo vieron».
       Entonces él les dijo:
       «¡Qué necios y torpes sois para creer lo que dijeron los profetas! ¿No era necesario que el Mesías padeciera esto y entrara así en su gloria?».
       Y, comenzando por Moisés y siguiendo por todos los profetas, les explicó lo que se refería a él en todas las Escrituras.
       Llegaron cerca de la aldea adonde iban y él simuló que iba a seguir caminando; pero ellos lo apremiaron, diciendo:
«Quédate con nosotros, porque atardece y el día va de caída».
       Y entró para quedarse con ellos. Sentado a la mesa con ellos, tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo iba dando. A ellos se les abrieron los ojos y lo reconocieron. Pero él desapareció de su vista.
       Y se dijeron el uno al otro:
       «¿No ardía nuestro corazón mientras nos hablaba por el camino y nos explicaba las Escrituras?».
       Y, levantándose en aquel momento, se volvieron a Jerusalén, donde encontraron reunidos a los Once con sus compañeros, que estaban diciendo:
       «Era verdad, ha resucitado el Señor y se ha aparecido a Simón»
       Y ellos contaron lo que les había pasado por el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan.
 

Lunes 27
Hch 6, 8-15. No lograban hacer frente a la sabiduría y al espíritu con que hablaba.
Sal 118. Dichoso el que camina en la voluntad del Señor.
Jn 6, 22-29. Trabajad, no por el alimento que perece, sino por el alimento que perdura para la vida eterna.
Martes 28
Hch 7, 51-8, la. Señor Jesús, recibe mi espíritu.
Sal 30. A tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu.
Jn 6, 30-35. No fue Moisés, sino que es mi Padre  el que da el verdadero pan del cielo.
Miércoles 29
Santa Catalina de Siena, virgen y doctora, patrona de Europa. Fiesta.
1 Jn 1, 5-2, 2. La Sangre de Jesús nos limpia los pecados.
Sal 102. Bendice, alma mía, al Señor.
Mt 11, 25-30. Has escondido estas cosas a los sabios y las has revelado a la gente sencilla.
Jueves 30
Hch 8, 26-40. Siguió su viaje lleno de alegría
Sal 65. Aclamad al Señor, tierra entera.
Jn 6, 44-51. Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo.
Viernes 1
Hch 9, 1-20. Es un instrumento elegido por mí para dar a conocer mi nombre a los pueblos.
Sal 116. Id al mundo entero y proclamad el Evangelio.
Jn 6, 52-59. Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida.
Sábado 3
San Atanasio, obispo y doctor de la Iglesia. Memoria.
Hch 9, 31-42. La Iglesia se iba construyendo y se multiplicaba animada por el Espíritu Santo.
Sal 115. ¿Cómo pagaré al Señor todo el bien que me ha hecho?
Jn 6, 60-69. ¿A quién vamos a acudir? Tú tienes palabras de vida eterna.


Lectura del santo Evangelio según san Juan 20, 19-31
       Al anochecer de aquel día, el primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo:
       «Paz a vosotros».
       Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor.
       Jesús repitió:
       «Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo».
       Y, dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo:
       «Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos».
       Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Y los otros discípulos le decían:
«Hemos visto al Señor».
       Pero él les contestó:
       «Si no veo en sus manos la señal de los clavos, si no meto el dedo en el agujero de los clavos y no meto la mano en su costado, no lo creo».
       A los ocho días, estaban otra vez dentro los discípulos y Tomás con ellos. Llegó Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio y dijo:
       «Paz a vosotros».
       Luego dijo a Tomás:
       «Trae tu dedo, aquí tienes mis manos; trae tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente».
       Contestó Tomás:
       «¡Señor mío y Dios mío!».
       Jesús le dijo:
       «¿Porque me has visto has creído? Bienaventurados los que crean sin haber visto».
       Muchos otros signos, que no están escritos en este libro, hizo Jesús a la vista de los discípulos. Estos han sido escritos para que creáis que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y para que, creyendo, tengáis vida en su nombre.

Lunes 20
Hch 4, 23-31. Al terminar la oración, los llenó a todos el Espíritu Santo, y predicaban con valentía la Palabra de Dios.
Sal 2. Dichosos los que se refugian en ti, Señor.
Jn 3, 1-8. El que no nazca de agua y de Espíritu no puede entrar en el reino de Dios.
Martes 21
Hch 4, 32-37. Un solo corazón y una sola alma.
Sal 92. El Señor reina, vestido de majestad.
Jn 3, 7b-15. Nadie ha subido al cielo sino el que bajó del cielo, el Hijo del hombre.
Miércoles 22
Hch 5, 17-26. Mirad, los hombres que metisteis en la cárcel están en el templo, enseñando al pueblo.
Sal 33. El afligido invocó al Señor, y él lo escuchó.
Jn 3, 16-21. Dios envió a su Hijo para que el mundo se salve por Él
Jueves 23
Hch 5, 27-33. Testigo de esto somos nosotros y el Espíritu Santo.
Sal 33. El afligido invocó al Señor, y él lo escuchó.
Jn 3, 31-36. El Padre ama al Hijo y todo lo ha puesto en su mano.
Viernes 24
Hch 5, 34-42. Salieron contentos de haber merecido aquel ultraje por el nombre de Jesús.
Sal 26. Una cosa pido al Señor: habitar en su casa.
Jn 6, 1-15. Repartió a los que estaban sentados todo lo que quisieron.
Sábado 25
San Marcos, evangelista. Fiesta.
1Pe 5, 5b-14. Os saluda Marcos, mi hijo.
Sal 88. Cantaré eternamente tus misericordias, Señor.
Mc 16, 15-20. Proclamad el Evangelio a toda la creación.


Lectura del santo Evangelio según san Juan 20, 1-9
       El primer día de la semana, María la Magdalena fue al sepulcro al amanecer, cuando aún estaba oscuro, y vio la losa quitada del sepulcro.
       Echó a correr y fue donde estaba Simón Pedro y el otro discípulo, a quien Jesús amaba, y les dijo:
       «Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto. »
       Salieron Pedro y el otro discípulo camino del sepulcro. Los dos corrían juntos, pero el otro discípulo corría más que Pedro; se adelantó y llegó primero al sepulcro; e, inclinándose, vio los lienzos tendidos; pero no entró.
Llegó también Simón Pedro detrás de él y entró en el sepulcro: vio los lienzos tendidos y el sudario con que le habían cubierto la cabeza, no con los lienzos, sino enrollado en un sitio aparte.
       Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro; vio y creyó.
       Pues hasta entonces no habían entendido la Escritura: que él había de resucitar de entre los muertos.

13 - Lunes  de la Octava de Pascua
Hch 2,14.22-33. A este Jesús lo resucitó Dios, de lo cual todos nosotros somos testigos.
Sal 15. Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti.
Mt 28,8-15. Comunicad a mis hermanos que vayan a Galilea; allí me verán.
14 - Martes de la Octava de Pascua
Hch 2,36-41. Convertíos y sea bautizado cada uno de vosotros en nombre de Jesús.
Sal 32. La misericordia del Señor llena la tierra.
Jn 20,11-18. He visto al Señor y ha dicho esto.
15 - Miércoles de la Octava de Pascua
Hch 3,1-10. Te doy lo que tengo: en nombre de Jesús, levántate y anda.
Sal 104. Que se alegren los que buscan al Señor.
Lc 24,13-35. Lo habían reconocido al partir el pan.
16 - Jueves de la Octava de Pascua
Hch 3,11-26. Matasteis al autor de la vida; pero Dios lo resucitó de entre los muertos.
Sal 8. Señor, dueño nuestro, ¡qué admirable es tu nombre en toda la tierra!
Lc 24,35-48. Así está escrito: el Mesías padecerá y resucitará de entre los muertos al tercer día.
17 - Viernes de la Octava de Pascua
Hch 4,1-12. No hay salvación en ningún otro.
Sal 117. La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular.
Jn 21,1-14. Jesús se acerca, toma el pan y se lo da, y lo mismo el pescado.
18 - Sábado de la Octava de Pascua
Hch 4,13-21. No podemos menos de contar lo que hemos visto y oído.
Sal 117. Te doy gracias, Señor, porque me escuchaste.
Mc 16,9-15. Id al mundo entero y proclamad el Evangelio.

Pasión de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 27, 11-54
¿Eres tú el rey de los judíos?
C. En aquel tiempo, Jesús fue llevado ante Poncio Pilato, y el gobernador le preguntó:
S. -«¿Eres tú el rey de los judíos?»
C. Jesús respondió:
+ -«Tú lo dices».
C. Y, mientras lo acusaban los sumos sacerdotes y los ancianos, no contestaba nada. Entonces Pilato le preguntó:
S. -«¿No oyes cuántos cargos presentan contra ti?».
C. Como no contestaba a ninguna pregunta, el gobernador estaba muy extrañado. Por la fiesta, el gobernador solía liberar un preso, el que la gente quisiera. Tenía entonces un preso famoso, llamado Barrabás.
Cuando la gente acudió, les dijo Pilato:
S. -«¿A quién queréis que os suelte, a Barrabás o a Jesús, a quien llaman el Mesías?».
C. Pues sabía que se lo habían entregado por envidia. Y, mientras estaba sentado en el tribunal, su mujer le mandó a decir:
S. -«No te metas con ese justo porque esta noche he sufrido mucho soñando con él».
C. Pero los sumos sacerdotes y los ancianos convencieron a la gente que pidieran la libertad de Barrabás y la muerte de Jesús.
El gobernador preguntó:
S. -«¿A cuál de los dos queréis que os suelte?».
C. Ellos dijeron:
S. -«A Barrabás».
C. Pilato les preguntó:
S. -«¿Y qué hago con Jesús, llamado el Mesías?».
C. Contestaron todos:
S. -«Sea crucificado».
C. Pilato insistió:
S. -«Pues, ¿qué mal ha hecho?»
C. Pero ellos gritaban más fuerte:
…………..
……….

C. Desde la hora sexta hasta la hora nona, vinieron tinieblas sobre toda la tierra. A hora nona, Jesús gritó
con voz potente:
-«Eli, Eli, lamá sabaktaní.» (Es decir: + -«Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?»)
C. Al oírlo, algunos de los que estaban por allí dijeron:
S. -«Está llamando a Elías».
C. Enseguida uno de ellos fue corriendo, cogió una esponja empapada en vinagre y, sujetándola en una caña, le dio de beber.
Los demás decían:
S. -«Déjalo, a ver si viene Elías a salvarlo».
C. Jesús, gritando de nuevo con voz potente, exhaló el espíritu,
Todos se arrodillan, y se hace una pausa.
C. Entonces, el velo del templo se rasgó en dos de arriba abajo; la tierra tembló, las rocas se resquebrajaron, las tumbas se abrieron y muchos cuerpos de santos que habían muerto resucitaron y, saliendo de las tumbas después que él resucitó, entraron en la ciudad santa y se aparecieron a muchos.
El centurión y sus hombres, que custodiaban a Jesús, al ver el terremoto y lo que pasaba, dijeron aterrorizados:
S. -«Verdaderamente este era Hijo de Dios».
 
6 Lunes Santo. Semana Santa
Isaías 42, 1-7. No gritará, no voceará por las calles.
Sal 26. El Señor es mi luz y mi salvación.
Juan 12, 1-11. Déjala; lo tenía guardado para el día de mi sepultura.
7 Martes Santo. Semana Santa
Isaías 49, 1-6. Te hago luz de las naciones, para que mi salvación alcance hasta el confín de la tierra.
Sal 70. Mi boca contará tu salvación, Señor.
Juan 13, 21-33. 36-38. Uno de vosotros me va a entregar... No cantará el gallo antes que me hayas negado tres veces.
8 Miércoles Santo. Semana Santa
Isaías 50, 4-9a. No escondí el rostro ante ultrajes.
Salmo: 68. Señor, que me escuche tu gran bondad el día de tu favor.
Mateo 26, 14-25. El Hijo del hombre se va como está escrito; pero, ¡ay de aquel por quien es entregado!
9 Jueves Santo. Semana Santa.
CENA DEL SEÑOR
Éxodo 12, 1-8. 11-14.  Prescripciones sobre la cena pascual.
Sal 115. R. El cáliz de la bendición es comunión con la sangre de Cristo.
1 Corintios 11, 23-26. Cada vez que coméis y bebéis, proclamáis la muerte del Señor.
Juan 13, 1-15.  Los amó hasta el extremo.
10 Viernes Santo. Semana Santa
LA PASIÓN DEL SEÑOR
Isaías 52, 13-53, 12.  Él fue traspasado por nuestras rebeliones.
Salmo 30. Padre, a tus manos encomiendo mi espíritu.
Hebreos 4, 14-16; 5, 7-9. Aprendió a obedecer; y se convirtió, para todos los que lo obedecen, en autor de salvación.
Juan 18, 1-19, 42. Pasión de nuestro Señor Jesucristo.
11 Sábado Santo de la Sepultura del Señor
            Durante el Sábado Santo la Iglesia permanece junto al sepulcro del Señor, mediante su Pasión y Muerte, su descenso a los infiernos, y se abstiene absolutamente del sacrificio de la Misa.


Lectura del santo Evangelio según san Juan 11, 3-7. 17. 20-27. 33b-45
       En aquel tiempo, las hermanas de Lázaro le mandaron recado a Jesús, diciendo:
       «Señor, el que tú amas está enfermo».
       Jesús, al oírlo, dijo:
       «Esta enfermedad no es para la muerte, sino que servirá para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella».
       Jesús amaba a Marta, a su hermana y a Lázaro. Cuando se enteró de que estaba enfermo, se quedó todavía dos días en donde estaba.
       Sólo entonces dice a sus discípulos:
       «Vamos otra vez a Judea».
       Cuando Jesús llegó, Lázaro llevaba ya cuatro días enterrado.
       Cuando Marta se enteró de que llegaba Jesús, salió a su encuentro, mientras María se quedo en casa. Y dijo Marta a Jesús:
       «Señor, si hubieras estado aquí no habría muerto mi hermano. Pero aún ahora sé que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo concederá».
       Jesús le dijo:
       «Tu hermano resucitará».
       Marta respondió:
       «Sé que resucitará en la resurrección en el último día».
       Jesús le dijo:
       «Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mi, aunque haya muerto, vivirá; y el que está vivo y cree en mi, no morirá para siempre. ¿Crees esto?».
       Ella le contestó:
       «Si, Señor: yo creo que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, el que tenía que venir al mundo».
       Jesús se conmovió en su espíritu, se estremeció y preguntó:
       «¿Dónde lo habéis enterrado?».
       Le contestaron:
       «Señor, ven a verlo».
       Jesús se echó a llorar. Los judíos comentaban:
       «¡Cómo lo quería!».
       Pero algunos dijeron:
       «Y uno que le ha abierto los ojos a un ciego, ¿no podía haber impedido que este muriera?».
       Jesús, conmovido de nuevo en su interior, llegó a la tumba.
       Era una cavidad cubierta con una losa. Dijo Jesús:
       «Quitad la losa».
       Marta, la hermana del muerto, le dice:
       «Señor, ya huele mal, porque lleva cuatro días».
       Jesús le replico:
       «¿No te he dicho que si crees verás la gloria de Dios?».
       Entonces quitaron la losa.
       Jesús, levantando los ojos a lo alto, dijo:
       «Padre, te doy gracias porque me has escuchado; yo sé que tú me escuchas siempre; pero lo digo por la gente que me rodea, para que crean que tú me has enviado».
       Y dicho esto, gritó con voz potente:
       «Lázaro, sal afuera».
       El muerto salió, los pies y las manos atadas con vendas, y la cara envuelta en un sudario. Jesús les dijo:
       «Desatadlo y dejadlo andar».
       Y muchos judíos que habían venido a casa de María, al ver lo que había hecho Jesús, creyeron en él.
 
Lunes 30
Dan 13, 1-9. 15-17. 19-30.33-62. Ahora tengo que morir, siendo inocente.
Sal 22. Aunque camine por cañadas oscuras, nada temo, porque tú vas conmigo.
Jn 8, 1-11. El que esté sin pecado, que le tire la primera piedra.
Martes 31
Núm 21,4-9. Los mordidos por serpientes quedarán sanos al mirar a la serpiente de bronce.
Sal 101. Señor, escucha mi oración, que mi grito llegue hasta ti.
Jn 8, 21-30. Cuando levantéis al Hijo del hombre, sabréis que yo soy.
Miércoles 1
Dn 3, 14-20.91-92.95. Dios envió a su ángel a librar a sus siervos.
Salmo: Dn 3, 52-56. A ti gloria y alabanza por los siglos.
Jn 8, 31-42. Si el Hijo os hace libres, seréis realmente libres.
Jueves 2
Gén 17, 3-9. Te hago padre de muchedumbre de pueblos.
Sal 104. R. El Señor se acuerda de su alianza eternamente.
Jn 8, 51-59. Abrahán, vuestro padre, saltaba de gozo pensando ver mi día.
Viernes 3
Jer 20, 10-13. El Señor es mi fuerte defensor.
Sal 17. En el peligro invoqué al Señor, y me escuchó.
Jn 10, 31-42. Intentaron detenerlo, pero se les escabulló de las manos.
Sábado 4
Ez 37, 21-28. Los haré una sola nación.
Salmo: Jer 31, 10-13. El Señor nos guardará como un pastor a su rebaño.
Jn 11, 45-57. Para reunir a los hijos de Dios dispersos.


Lectura del santo Evangelio según san Juan 9, 1. 6-9. 13-17. 34-38
       En aquel tiempo, al pasar, vio Jesús a un hombre ciego de nacimiento.
       Entonces escupió en la tierra, hizo barro con la saliva, se lo untó en los ojos al ciego y le dijo:
       «Ve a lavarte a la piscina de Siloé (que significa Enviado)».
       Él fue, se lavó, y volvió con vista. Y los vecinos y los que antes solían verlo pedir limosna preguntaban:
       «¿No es ese el que se sentaba a pedir?».
       Unos decían:
       «El mismo».
       Otros decían:
       «No es él, pero se le parece».
       El respondía:
       «Soy yo».
       Llevaron ante los fariseos al que había sido ciego. Era sábado el día que Jesús hizo barro y le abrió los ojos. También los fariseos le preguntaban cómo había adquirido la vista.
       Él les contestó:
       «Me puso barro en los ojos, me lavé, y veo».
       Algunos de los fariseos comentaban:
       «Este hombre no viene de Dios, porque no guarda el sábado».
       Otros replicaban:
       «¿Cómo puede un pecador hacer semejantes signos?».
       Y estaban divididos. Y volvieron a preguntarle al ciego:
       «Y tú, ¿qué dices del que te ha abierto los ojos?».
       Él contestó:
       «Que es un profeta».
       Le replicaron:
       «Has nacido completamente empecatado ¿y nos vas a dar lecciones a nosotros?».
       Y lo expulsaron.
       Oyó Jesús que lo habían expulsado, lo encontró y le dijo:
       «¿Crees tú en el Hijo del hombre?».
Él contestó:
       «¿Y quién es, Señor, para que crea en él?»
       Jesús le dijo:
       «Lo estás viendo: el que te está hablando, ése es».
       Él dijo:
       «Creo, Señor».
       Y se postró ante él.

Lunes 23
Is 65, 17-21. Ya no se oirán gemidos ni llantos.
Sal 29. Te ensalzaré, Señor, porque me has librado.
Jn 4, 43-54. Anda, tu hijo está curado.
Martes 24
Ez 47, 1-9. 12. Vi que manaba el agua del lado derecho del templo, y habrá vida dondequiera que llegue la corriente.
Sal 45. El Señor del universo está con nosotros, nuestro alcázar es el Dios de Jacob.
Jn 5, 1-16. Al momento aquel hombre quedó sano.
Miércoles 25
Anunciación del Señor. Solemnidad.
Is 7, 10-14; 8, 10b. Mirad: la virgen está encinta.
Sal 39. Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.
Hb 10, 4-10. Así está escrito en el comienzo del libro acerca de mí: para hacer ¡oh Dios!, tu voluntad.
Lc 1, 26-38. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo
Jueves 26
Ex 32, 7-14. Arrepiéntete de la amenaza contra tu pueblo.
Sal 105. Acuérdate de nosotros, por amor a tu pueblo.
Jn 5, 31-47. Moisés, en quien tenéis vuestra esperanza, será vuestro acusador.
Viernes 27
Sab 2, la. 12-22. Lo condenaremos a muerte ignominiosa.
Sal 33. El Señor está cerca de los atribulados.
Jn 7, 1-2. 10.25-30. Intentaban agarrarlo, pero todavía no había llegado su hora.
Sábado 28
Jer 11, 18-20. Yo, como cordero manso, llevado al matadero.
Sal 7. Señor, Dios mío, a ti me acojo.
Jn 7, 40-53. ¿Es que de Galilea va a venir el Mesías?


Lectura del santo Evangelio según san Juan 4, 5-15. 19-26, 39a. 40-42
En aquel tiempo, llegó Jesús a un ciudad de Samaria llamado Sicar, cerca del campo que dio Jacob a su hijo José; allí estaba el pozo de Jacob.
Jesús, cansado del camino, estaba allí sentado junto al pozo.
Era hacia la hora sexta.
Llega una mujer de Samaria a sacar agua, y Jesús le dice:
«Dame de beber».
Sus discípulos se habían ido al pueblo a comprar comida.
La samaritana le dice:
«¿Cómo tú, siendo judío, me pides de beber a mi, que soy samaritana?» (porque los judíos no se tratan con los samaritanos).
Jesús le contestó:
«Si conocieras el don de Dios y quién es el que te dice “dame de beber”, le pedirías tú, y él te daría agua viva».
La mujer le dice:
«Señor, si no tienes cubo, y el pozo es hondo, ¿de dónde sacas el agua viva?; ¿eres tú más que nuestro padre Jacob, que nos dio este pozo, y de él bebieron él y sus hijos y sus ganados?».
Jesús le contestó:
«El que bebe de esta agua vuelve a tener sed; pero el que beba del agua que yo le daré nunca más tendrá sed: el agua que yo le daré se convertirá dentro de él en un surtidor de agua que salta hasta la vida eterna».
La mujer le dice:
«Señor, dame esa agua: así no tendré más sed, ni tendré que venir aquí a sacarla. Veo que tú eres un profeta. Nuestros padres dieron culto en este monte, y vosotros decís que el sitio donde se debe dar culto está en Jerusalén»
Jesús le dice:
«Créeme, mujer: se acerca la hora en que ni en este monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre. Vosotros adoráis a uno que no conocéis; nosotros adoramos a uno que conocemos, porque la salvación viene de los judíos. Pero se acerca la hora, ya está aquí, en que los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y verdad, porque el Padre desea que lo adoren así. Dios es espíritu, y los que lo adoran deben hacerlo en espíritu y verdad.»
La mujer le dice:
«Sé que va a venir el Mesías, el Cristo; cuando venga, él nos lo dirá todo».
Jesús le dice:
«Soy yo, el que habla contigo.»
En aquel pueblo muchos creyeron en él. Así, cuando llegaron a verlo los samaritanos, le rogaban que se quedara con ellos. Y se quedó allí dos días. Todavía creyeron muchos más por su predicación, y decían a la mujer:
«Ya no creemos por lo que tú dices; nosotros mismos lo hemos oído y sabemos que él es de verdad el Salvador del mundo».

Lunes 16
2 Re 5, 1-15a. Muchos leprosos había en Israel, sin embargo, ninguno de ellos fue curado, más que Naamán, el sirio.
Sal 41. Mi alma tiene sed del Dios vivo: ¿cuándo veré el rostro de Dios?
Lc 4, 24-30. Jesús, igual que Elías y Elíseo, no ha sido enviado únicamente a los judíos.
Martes 17
Dan 3, 25. 34-43. Acepta nuestro corazón contrito y nuestro espíritu humilde.
Sal 24. Señor, recuerda tu misericordia.
Mt 18, 21-35. Si cada cual no perdona de corazón a su hermano, tampoco el Padre os perdonará.
Miércoles 18
Dt 4, l. 5-9. Poned por obra los mandatos.
Sal 147. Glorifica al Señor, Jerusalén.
Mt 5, 17-19. Quien cumpla y enseñe será grande.
Jueves 19
San José, esposo de la Virgen María. Solemnidad.
2S 7,4-5a.l2-14a.l6. El Señor Dios le dará el trono de David su padre.
Sal 88. Su linaje será perpetuo.
Rm 4,13.16-18.22. Apoyado en la esperanza, creyó, contra toda esperanza.
Mt 1,16.18-21.24a. José hizo lo que le había mandado el ángel del Señor.
o bien
Lc 2,41-51a. Mira que tu padre y yo te buscábamos angustiados.
Viernes 20
Os 14, 2-10. No volveremos a llamar Dios a la obra de nuestras manos.
Sal 80. Yo soy el Señor, Dios tuyo: escucha mi voz.
Mc 12, 28b-34. El Señor, nuestro Dios, es el único Señor, y lo amarás.
Sábado 21
Os 6, 1-6. Quiero misericordia, y no sacrificios.
Sal 50. Quiero misericordia, y no sacrificios.
Lc 18, 9-14. El publicano bajó a su casa justificado, y el fariseo no.


Lectura del santo Evangelio según san Mateo 17, 1-9
       En aquel tiempo, Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan, y subió con ellos aparte a un monte alto.
       Se transfiguró delante de ellos, y su rostro resplandecía como el sol, y sus vestidos se volvieron blancos como la luz.
De repente se les aparecieron Moisés y Elías conversando con él.
       Pedro, entonces, tomó la palabra y dijo a Jesús:
       «Señor, ¡qué bueno es que estemos aquí! Si quieres, haré tres tiendas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías».
       Todavía estaba hablando cuando una nube luminosa los cubrió con su sombra, y una voz desde la nube decía:
       «Este es mi Hijo, el amado, en quien me complazco. Escuchadlo».
       Al oírlo, los discípulos cayeron de bruces, llenos de espanto.
       Jesús se acercó y, tocándolos, les dijo:
       «Levantaos, no temáis».
       Al alzar los ojos, no vieron a nadie más que a Jesús, solo.
       Cuando bajaban del monte, Jesús les mandó:
       «No contéis a nadie la visión hasta que el Hijo del hombre resucite de entre los muertos».
Lunes 9
Dn 9,4b-10. Hemos pecado, hemos cometido crímenes y delitos.
Sal 78. Señor, no nos trates como merecen nuestros pecados.
Lc 6,36-38. Perdonad y seréis perdonados.
Martes 10
Is 1, 10. 16-20. Aprended a hacer el bien, buscad la justicia.
Sal 49. Al que sigue buen camino le haré ver la salvación de Dios.
Mt 23, 1-12. Dicen pero no hacen.
Miércoles 11
Jer 18, 18-20. Venid, lo heriremos con su propia lengua.
Sal 30. Sálvame, Señor, por tu misericordia.
Mt 20, 17-28. Lo condenarán a muerte.
Jueves 12
Jer 17, 5-10. Maldito quien confía en el hombre; bendito quien confía en el Señor.
Sal 1. Dichoso el hombre que ha puesto su confianza en el Señor.
Lc 16, 19-31. Recibiste tus bienes, y Lázaro males: por eso encuentra aquí consuelo, mientras que tú padeces.
Viernes 13
Gén 37, 3-4. 12-13a. 17b-28. Ahí viene el soñador, vamos a matarlo.
Sal 104. Recordad las maravillas que hizo el Señor.
Mt 21, 33-43. 45-46. Este es el heredero: venid, lo matamos.
Sábado 14
Miq 7, 14-15. 18-20. Arrojará a lo hondo del mar todos nuestros delitos.
Sal 102. El Señor es compasivo y misericordioso.
Lc 15, 1-3. 11-32. Este hermano tuyo estaba muerto y ha revivido.


Lectura del santo Evangelio según san Mateo 4, 1-11
       En aquel tiempo, Jesús fue llevado al desierto por el Espíritu para ser tentado por el diablo. Y después de  ayunar cuarenta días con sus cuarenta noches, al fin sintió hambre.
       El tentador se le acercó y le dijo:
       « Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en panes».
       Pero él le contestó:
       «Está escrito: “No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”».
       Entonces el diablo lo llevó a la ciudad santa, lo puso en el alero del templo y le dijo:
       «Si eres Hijo de Dios, tírate abajo, porque está escrito: «”Ha dado órdenes a sus ángeles acerca de ti y te sostendrán en sus manos, para que tu pie no tropiece con las piedras”».
       Jesús le dijo:
       «También está escrito: “No tentarás al Señor, tu Dios”».
       De nuevo el diablo lo llevó a una monte altísimo y le mostró los reinos del mundo y su gloria, y le dijo: «Todo esto te daré, si te postras y me adoras».
       Entonces le dijo Jesús:
       «Vete, Satanás, porque está escrito: “Al Señor, tu Dios, adorarás y a él solo darás culto”».
       Entonces lo dejó el diablo, y he aquí que se acercaron los ángeles y lo servían.
 
Lunes 2
Lev 19, 1-2. 11-18. Juzga con justicia a tu conciudadano.
Sal 18. Tus palabras, Señor, son espíritu y vida.
Mt 25, 31-46. Cada vez que lo hicisteis con uno de estos, mis humildes hermanos, conmigo lo hicisteis.
Martes 3
Is 55, 10-11. La palabra hará mi voluntad.
Sal 33. El Señor libra de sus angustias a los justos.
Mt 6, 7-15. Vosotros rezad así.
Miércoles 4
Jon 3, 1-10. Los ninivitas se convirtieron de su mala vida.
Sal 50. Un corazón quebrantado y humillado, tú, Dios mío, no lo desprecias.
Lc 11, 29-32. A esta generación no se le dará más signo que el signo de Jonás.
Jueves 5
Est 14, l. 3-5. 12-14. No tengo otro auxilio fuera de ti, Señor.
Sal 137. Cuando te invoqué, me escuchaste, Señor.
Mt 7, 7-12. Quien pide recibe.
Viernes 6
Ez 18, 21-28. ¿Acaso quiero yo la muerte del malvado, y no que se convierta de su conducta y que viva?
Sal 129. Si llevas cuenta de los delitos, Señor, ¿quién podrá resistir?
Mt 5, 20-26. Vete primero a reconciliarte con tu hermano
Sábado 7
Dt 26, 16-19. Serás el pueblo santo del Señor.
Sal 118. Dichoso el que camina en la ley del Señor.
Mt 5, 43-48. Sed perfectos como vuestro Padre celestial.

Lectura del santo Evangelio según san Mateo 5, 38-48
       En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Habéis oído que se dijo: “Ojo por ojo, diente por diente”.      Pero yo os digo: no hagáis frente al que os agravia. Al contrario, si uno te abofetea en la mejilla derecha, preséntale la otra; al que quiera ponerte pleito para quitarte la túnica, dale también el manto; a quien te requiera para caminar una milla, acompáñale dos; a quien te pide, dale, y al que te pide prestado, no lo rehuyas. Habéis oído que se dijo: “Amarás a
tu prójimo y aborrecerás a tu enemigo”.
       Pero yo os digo: amad a vuestros enemigos, y rezad por los que os persiguen, para que seáis hijos de vuestro Padre celestial, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y manda la lluvia a justos e injustos.
       Porque, si amáis a los que os aman, ¿qué premio tendréis? ¿No hacen lo mismo también los publicanos?
       Y, si saludáis solo a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de extraordinario? ¿No hacen lo mismo también los gentiles? Por tanto, sed perfectos, como vuestro Padre celestial es perfecto».

Lunes 24
St 3,13-18. Si tenéis el corazón amargado por la envidia y las rivalidades, no andéis gloriándoos.
Sal 18. Los mandatos del Señor son rectos y alegran el corazón.
Mc 9,14-29. Tengo fe, pero dudo, ayúdame.
Martes 25
St 4,1-1 0. Pedid y no recibís, porque pedís mal.
Sal 54. Encomienda a Dios tus afanes, que él te sustentará.
Mc 9,30-37. El Hijo del hombre va a ser entregado.
Miércoles 26
Miércoles de Ceniza. Feria.
Jl 2, 12-18. Rasgad los corazones y no las vestiduras.
Sal 50. Misericordia, Señor: hemos pecado.
2 Cor 5, 20-6, 2. Reconciliaos con Dios: ahora es tiempo favorable.
Mt 6, 1-6. 16-18. Tu Padre, que ve en lo secreto, te lo pagará.
Jueves 27
Jueves después de Ceniza. Feria.
Dt 30, 15-20. Hoy te pongo delante bendición y maldición.
Sal l. Dichoso el hombre que ha puesto su confianza en el Señor.
Lc 9, 22-25. El que pierda su vida por mi causa la salvará.
Viernes 28
Viernes después de Ceniza. Feria
Is 58, l-9a. Este es el ayuno que yo quiero.
Sal 50. Un corazón quebrantado y humillado, tú, Dios mío, no lo desprecias.
Mt 9, 14-15. Cuando se lleven al esposo, entonces ayunarán.
Sábado 29
Sábado después de Ceniza. Feria
Is 58, 9b-14. Cuando partas tu pan con el hambriento… brillará tu luz en las tinieblas.
Sal 85. Enséñame Señor, tu camino, para que siga tu verdad.
Lc 5, 27-32. No he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores a que se conviertan.


Lectura del santo Evangelio según san Mateo 5, 17-37
       En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«No creáis que he venido a abolir la Ley y los profetas: no he venido a abolir, sino a dar plenitud.
       En verdad os digo que antes pasarán el cielo y la tierra que deje de cumplirse hasta la última letra o tilde de la ley.
       El que se salte uno sólo de los preceptos menos importantes, y se lo enseñe así a los hombres será el menos importante en el reino de los cielos.
       Pero quien los cumpla y enseñe será grande en el reino de los cielos.
       Porque os digo que si vuestra justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos.
       Habéis oído que se dijo a los antiguos: “No matarás”, y el que mate será reo de juicio.
       Pero yo os digo: todo el que se deja llevar de la cólera contra su hermano será procesado. Y si uno llama a su hermano “imbécil”, tendrá que comparecer ante el Sanedrín, y si lo llama “necio”, merece la condena de la “gehenna” del fuego.
       Por tanto, si cuando vas a presentar tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene quejas contra ti, deja allí tu ofrenda ante el altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano, y entonces vuelve a presentar tu ofrenda. Con el que te pone pleito, procura arreglarte enseguida, mientras vais todavía de camino, no sea que te entregue al juez, y el juez al alguacil, y te metan en la cárcel.   En verdad te digo que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último céntimo. Habéis oído que se dijo:
“No cometerás adulterio”.
       Pero yo os digo: todo el que mira a una mujer deseándola, ya ha cometido adulterio con ella en su corazón.
       Si tu ojo derecho te induce a pecar, sácatelo y tíralo. Más te vale perder un miembro que ser echado entero en la “gehenna”.
       Si tu mano derecha te induce a pecar, córtatela y tírala, porque más te vale perder un miembro que ir a parar entero a la “gehenna”.
       Se dijo: “El que se repudie a su mujer, que le dé acta de repudio.” Pero yo os digo que si uno repudia a su mujer -no hablo de unión ilegítima- la induce a cometer adulterio, y el que se casa con la repudiada comete adulterio.
       También habéis oído que se dijo a los antiguos: “No jurarás en falso” y “Cumplirás tus juramentos al Señor”.

Lunes 17
St 1,1-11. Al ponerse a prueba vuestra fe, os dará constancia, y seréis perfectos e íntegros.
Sal 118. Cuando me alcance tu compasión, viviré, Señor.
Mc 8,11-13. ¿Por qué esta generación reclama un signo?
Martes 18
St 1,12-18. Dios no tienta a nadie.
Sal 93. Dichoso el hombre a quien tú educas, Señor.
Mc 8,14-21. Tened cuidado con la levadura de los fariseos y con la de Herodes.
Miércoles 19
St 1,19-27. Llevad a la práctica la palabra y no os limitéis a escucharla.
Sal 14. ¿Quién puede habitar en tu monte santo, Señor?
Mc 8,22-26. El ciego estaba curado y veía todo con claridad.
Jueves 20
St 2,1-9. ¿Acaso no ha elegido Dios a los pobres? Vosotros en cambio habéis afrentado al pobre.
Sal 33. Si el afligido invoca al Señor, él lo escucha.
Mc 8,27-33. Tú eres el Mesías. El Hijo del Hombre tiene que padecer mucho.
Viernes 21
St 2,14-24.26. Lo mismo que un cuerpo sin espíritu es un cadáver, también la fe sin obras.
Sal 111. Dichoso quien ama de corazón los mandatos del Señor.
Mc 8,34-9,1. El que pierda su vida por mí y por el Evangelio, la salvará.
Sábado 22
La cátedra de san Pedro apóstol. Fiesta.
1P 5, 1-4. Presbítero como ellos y testigo de los sufrimientos de Cristo.
Sal 22. El Señor es mi pastor, nada me falta.
Mt 16,13-19. Tú eres Pedro, y te daré las llaves del reino de los cielos.

Lectura del santo Evangelio según san Mateo 5, 13-16
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
       «Vosotros sois la sal de la tierra. Pero si la sal se vuelve sosa, ¿con qué la salarán?
       No sirve más que para tirarla fuera y que la pise la gente.
       Vosotros sois la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad puesta en lo alto de un monte.
       Tampoco se enciende una lámpara para meterla debajo del celemín, sino para ponerla en el candelero y que alumbre a todos los de casa.
       Alumbre así vuestra luz a los hombres, para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre que está en el cielo».

Para la Semana
Lunes 10
Santa Escolástica, virgen. Memoria.

1Re 8, 1-7.9-13. Llevaron el Arca de la Alianza al Santísimo, y la Nube llenó el Templo.
Sal 131. Levántate, Señor, ven a tu mansión.
Mc 6, 53-56. Los que lo tocaban se ponían sanos
Martes 11
lRe 8, 22-23.27-30. Sobre este Templo quisiste que residiera tu Nombre. Escucha la súplica de tu pueblo Israel.
Sal 83. ¡Qué deseables son tus moradas, Señor de los ejércitos!
Mc 7, 1-13. Dejáis a un lado el mandamiento de Dios para aferraros a la tradición de los hombres.
Miércoles 12
1R 10,l-10. La reina de Saba vio la sabiduría de Salomón.
Sal 36. La boca del justo expone la sabiduría.
Mc 7,14-23. Lo que sale de dentro es lo que hace impuro al hombre.
Jueves 13
1R 11,4-13. Por haber sido infiel al pacto, te voy a arrancar el reino de las manos; pero dejaré a tu hijo una tribu en consideración a David.
Sal 105. Acuérdate de mí, Señor, por amor a tu pueblo.
Mc 7,24-30. Los perros, debajo de la mesa comen las migajas que tiran los niños.
Viernes 14
Santos Cirilo y Metodio, patronos de Europa. Fiesta.
Hch 13,46-49. Sabed que nos dedicamos a los gentiles.
Sal 116. Id al mundo entero y proclamad el Evangelio.
Lc 10,1-9. La mies es abundante y los obreros pocos
Sábado 15
1R 12,26-32; 13,33-34. Jeroboán hizo dos becerros de oro.
Sal 105. Acuérdate de mí, Señor, por amor a tu pueblo.
Mc 8,1-10. La gente comió hasta quedar satisfecha.


Lectura del santo Evangelio según san Lucas 2, 22-32
       Cuando se cumplieron los días de la purificación, según la ley de Moisés, los padres de Jesús lo llevaron a Jerusalén para presentarlo al Señor, de acuerdo con lo escrito en la ley del Señor: «Todo varón primogénito varón será consagrado al Señor», y para entregar la oblación, como dice la ley del Señor: «un par de tórtolas o dos pichones».
       Había entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, hombre justo y piadoso, que aguardaba el consuelo de Israel; y el Espíritu Santo estaba con él. Le había sido revelado por el Espíritu Santo que no vería la muerte antes de ver al Mesías del Señor. Impulsado por el Espíritu, fue al templo. Y cuando entraban con el niño Jesús sus padres para cumplir con él lo acostumbrado según la ley, Simeón lo tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo:
       «Ahora, Señor, según tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz. Porque mis ojos han visto a tu Salvador, a quien has presentado ante todos los pueblos: luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel».


Lunes 3
2Sam 15, 13-14.30; 16, 5-13a. Huyamos de Absalón. Dejad a Semeí que me maldiga, porque se lo ha mandado el Señor.
Sal 3. Levántate, Señor, sálvame.
Mc 5, 1-20. Espíritu inmundo, sal de este hombre
Martes 4
2S 18,9-10.14b.24-25a.30-19.3. ¡Hijo mío, perdón! ¡Ojalá hubiese muerto yo en vez de ti!
Sal 85. Inclina tu oído, Señor, escúchame.
Mc 5,21-41. Contigo hablo, niña, levántate.
Miércoles 5
Santa Águeda, virgen y mártir. Memoria
2Sam 24, 2.9-17. Soy yo el que he pecado, haciendo el censo de la población. ¿Qué han hecho estas ovejas?
Sal 31. Perdona,  Señor, mi culpa y mi pecado.
Mc 6, 1-6. No desprecian a un profeta más que en su tierra.
Jueves 6
San Pablo Miki y compañeros, mártires. Memoria.
1Re 2, 1-4.10-12. Yo emprendo el viaje de todos. ¡Ánimo, Salomón, sé un hombre!
Salmo. 1Cro 29, 10-11ab.11d-12. Tú eres Señor del universo.
Mc 6, 7-13. Los fue enviando.
Viernes 7
Eclo 47, 2-13. De todo corazón amó David a su Creador, entonando salmos cada día.
Sal 17. Sea ensalzado mi Dios y Salvador.
Mc 6, 14-29. Es Juan, a quien yo decapité, que ha resucitado.
Sábado 8
1Re 3, 4-15. Da a tu siervo un corazón dócil para gobernar a tu pueblo.
Sal 118. Enséñame, Señor, tus leyes.
Mc 6, 30-34. Andaban como ovejas sin pastor.


Lectura del santo Evangelio según san Mateo 4, 12-23
       Al enterarse Jesús de que habían arrestado a Juan, se retiró a Galilea. Dejando Nazaret se estableció en Cafarnaún, junto al mar, en el territorio de Zabulón y Neftali, para que se cumpliera lo dicho por medio del profeta Isaías:
       «Tierra de Zabulón y tierra de Neftalí, camino del mar, al otro lado del Jordán, Galilea de los gentiles. El pueblo que habitaba en tinieblas vio una luz grande; a los que habitaban en tierra y sombras de muerte, una luz les brilló».
       Desde entonces comenzó Jesús a predicar diciendo:
       «Convertíos, porque está cerca el reino de los cielos».
       Pasando junto al mar de Galilea, vio a dos hermanos, a Simón, llamado Pedro, y a Andrés, que estaban echando la red en el mar, pues eran pescadores.
       Les dijo:
       «Venid en pos de mí y os haré pescadores de hombres».
       Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron.
       Y, pasando adelante, vio a otros dos hermanos, a Santiago, hijo de Zebedeo, y a Juan, su hermano, que estaban en la barca repasando las redes con Zebedeo, su padre, y los llamó.
       Inmediatamente dejaron la barca y a su padre y lo siguieron.
       Jesús recorría toda Galilea, enseñando en sus sinagogas, proclamando el evangelio del reino y curando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.

Lunes 27
2S 5,1-7.10. Tú serás el pastor de mi pueblo, Israel.
Sal 88. Mi fidelidad y misericordia lo acompañarán.
Mc 3,22-30. Satanás está perdido.
Martes 28
Santo Tomás de Aquino, presbítero y doctor de la Iglesia. Memoria.
2S 6,12b-15.17-19. Iban llevando David y los israelitas el arca del Señor entre vítores.
Sal 23. ¿Quién es el Rey de la gloria? Es el Señor en persona.
Mc 3,31-35. El que cumple la voluntad de Dios, ése es mi hermano y mi hermana y mi madre.
Miércoles 29
2Sam 7, 4-17. Estableceré después de ti un descendiente tuyo, y consolidaré su reino.
Sal 88. Le mantendré eternamente mi favor.
Mc 4, 1-20. Salió el sembrador a sembrar.
Jueves 30
2Sam 7, 18-19.24-29. ¿Quién soy yo, mi Señor, y qué es mi familia?
Sal 131. El Señor Dios le dará el trono de David su padre.
Mc 4, 21-25. El candil se trae para ponerlo en el candelero. La medida que uséis la usarán con vosotros
Viernes 31
2Sam 11, 1-4a.5-10a.13-17. Te has burlado de mí casándote con la mujer de Urías.
Sal 50. Misericordia, Señor, que hemos pecado.
Mc 4, 26-34. Echa simiente, duerme, y la semilla va creciendo sin que él sepa cómo.
Sábado 1
2Sam 12, 1-7a.10-17. He pecado contra el Señor.
Sal 59. Oh Dios, crea en mí un corazón puro.
Mc 4, 35-40. ¿Quién es este? Hasta el viento y las aguas le obedecen.


Lectura del santo Evangelio según san Juan 1, 29-34
       En aquel tiempo, al ver Juan a Jesús que venía hacia él, exclamó:
       «Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Este es aquel de quien yo dije: ”Tras de mí viene un hombre que está por delante de mí, porque existía antes que yo”. Yo no lo conocía, pero he salido a bautizar con agua, para que sea manifestado a Israel».
       Y Juan dio testimonio diciendo:
       «He contemplado al Espíritu que bajaba del cielo como una paloma, y se posó sobre él.
       Yo no lo conocía, pero el que me envió a bautizar con agua me dijo:
       “Aquél sobre quien veas bajar el Espíritu y posarse sobre él, ése es el bautiza con Espíritu Santo”.
       Y yo lo he visto, y he dado testimonio de que este es el Hijo de Dios».
 
Lunes 20
1S 15,16-23. Obedecer vale más que un sacrificio. El Señor te rechaza como rey.
Sal 49. Al que sigue buen camino le haré ver la salvación de Dios.
Mc 2,18-22. El novio está con ellos.
Martes 21
Santa Inés, virgen y mártir. Memoria.
1S 16,1-13. Ungió Samuel a David en medio de sus hermanos y, en aquel momento lo invadió el espíritu del Señor.
Sal 88. Encontré a David, mi siervo.
Mc 2,23-28. El sábado se hizo para el hombre y no el hombre para el sábado.
Miércoles 22
San Vicente, diácono y mártir. Memoria.
1S 17,32-33.37.40-51. Venció David al filisteo con la honda y una piedra.
Sal 143. Bendito el Señor, mi Roca.
Mc 3,1-6. ¿Está permitido en sábado salvarle la vida a un hombre o dejarlo morir?
Jueves 23
San Ildefonso, obispo. Fiesta.
Sab 7,7-10. 15-16. Quise más la sabiduría que la salud y la belleza.
Sal 18. Los mandamientos del Señor son verdaderos y enteramente justos.
Mc 6,34-39. ¿Por qué me llamáis “Señor, Señor” y no hacéis lo que digo?
Viernes 24
San Francisco de Sales, obispo y doctor de la Iglesia. Memoria.
1S 24,3-21. No extenderé la mano contra él, porque es el ungido del Señor.
Sal 56. Misericordia, Dios mío, misericordia.
Mc 3,13-19. Llamó a los que quiso y los hizo sus compañeros
Sábado 25
La conversión de san Pablo. Fiesta
Hch 22,3-16. Levántate, recibe el bautismo que, por la invocación del nombre de Jesús, lavará tus pecados.
Sal 116. Id al mundo entero y proclamad el evangelio.
Mc 16,15-18. Id al mundo entero y proclamad el evangelio.

Lectura del santo Evangelio según san Mateo 3, 13-17
       En aquel tiempo, vino Jesús desde Galilea al Jordán y se presentó a Juan para que lo bautizara.
       Pero Juan intentaba disuadirlo diciéndole:
       «Soy yo el que necesito que tú me bautices, ¿y tú acudes a mí?».
       Jesús le contestó:
       «Déjalo ahora. Conviene que así cumplamos toda justicia».
       Entonces Juan se lo permitió. Apenas se bautizó Jesús, salió del agua; se abrieron los cielos y vio que el Espíritu de Dios bajaba como una paloma y se posaba sobre él. Y vino una luz de los cielos que decía:
       «Este es mi Hijo amado, en quien me complazco».

Lunes 13
1Sam 1,1-8. Su rival insultaba a Ana, porque el Señor la había hecho estéril.
Sal 115. Te ofreceré, Señor, un sacrificio de alabanza.
Mc 1,1-14. Convertíos y creed la Buena Noticia.
Martes 14
1Sam 1,9-20. El Señor se acordó de Ana y dio a luz un hijo, Samuel.
Salmo: 1 Sam 2,1-8. Mi corazón se regocija por el Señor, mi  Salvador.
Mc 1,21-28. Le enseñaba con autoridad.
Miércoles 15
1Sam 3,1-10.19-20. Habla, Señor, que tu siervo escucha.
Sal 39. Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.
Mc 1,29-39. Curó a muchos enfermos de diversos males.
Jueves 16
1Sam 4,1-11. Derrotaron a los israelitas y el arca de Dios fue capturada.
Sal 43. Redímenos, Señor, por tu misericordia.
Mc 1,40-45. La lepra se le quitó y quedó limpio.
Viernes 17
San Antonio, abad. Memoria.
1Sam 8,4-7.10-22a. Gritaréis contra el rey, pero Dios no os responderá.
Sal 88. Cantaré eternamente tus misericordias, Señor.
Mc 2,1-12. El Hijo del Hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados.
Sábado 18
1Sam 9,1-4.7-19;10,1a. Ese es el hombre de quien habló el Señor; Saúl regirá a su pueblo.
Sal 20. Señor, el rey se alegra por tu fuerza.
Mc 2,13-17. No he venido a llamar justos, sino pecadores.


Lectura del santo Evangelio según san Juan 1, 1-18
       En el principio ya existía el Verbo, y el Verbo estaba junto a Dios, y el Verbo era Dios.
       Él estaba en el principio junto a Dios.
       Por medio de él se hizo todo, y sin él no se hizo nada de cuanto se ha hecho.
       En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres.
       Y la luz brilla en la tiniebla, y la tiniebla no la recibió.
       Surgió un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan: este venía como testigo, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por medio de él.
       No era él la luz, sino el que daba testimonio de la luz.
       El verbo era la luz verdadera, que alumbra a todo hombre viniendo al mundo.
       En el mundo estaba; el mundo se hizo por medio de él, y el mundo no la conoció.
       Vino a su casa, y los suyos no lo recibieron.
       Pero a cuantos la recibieron, les dio poder de ser hijos de Dios, a los que creen en su nombre.
       Estos no han nacido de sangre, ni de deseo de carne, ni de deseo de varón, sino que han nacido de Dios.
       Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros, y hemos contemplado su gloria: gloria como del Unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad.
       Juan da testimonio de él y grita diciendo:
       «Este es de quien dije: el que viene detrás de mí se ha puesto delante de mí, porque existía antes que yo».
       Pues de su plenitud todos hemos recibido, gracia tras gracia. Porque la ley se dio por medio de Moisés, la gracia y la verdad nos han llegado por medio de Jesucristo.
       A Dios nadie lo ha visto jamás: Dios unigénito, que está en el seno del Padre, es quien lo ha dado ha conocer.

 PARA LA SEMANA
Lunes 6
Epifanía del Señor
Is 60, 1-6. La gloria del Señor amanece sobre ti.
Sal 71. Se postrarán ante ti, Señor, todos los pueblos de la tierra.
Ef 3, 2-3a. 5-6. Ahora ha sido revelado que los gentiles son coherederos de la promesa.
Mt 2, 1-12. Venimos a adorar al Rey.
Martes 7
 1 Jn 3, 22 - 4, 6. Examinad si los espíritus vienen de Dios.
Sal 2.  Te daré en herencia las naciones.
Mt 4, 12-17. 23-25. Está cerca el reino de los cielos.
Miércoles 8
 1 Jn 4, 7-10.  Dios es amor.
Sal 71.  Se postrarán ante ti, Señor, todos los pueblos de la tierra.
Mc 6, 34-44.  Al multiplicar los panes Jesús se manifiesta como profeta.
Jueves 9
1 Jn 4, 11-18.  Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros.
Sal 71.  Se postrarán ante ti, Señor, todos los pueblos de la tierra.
Mc 6, 45-52.  Lo vieron andar sobre el mar.
Viernes 10
1 Jn 4, 19 — 5, 4.  Quien ama a Dios, ame también a su hermano.
Sal 71.  Se postrarán ante ti, Señor, todos los pueblos de la tierra.
Lc 4, 14-22a.  Hoy se ha cumplido esta Escritura.
Sábado 11
1 Jn 5, 5-13.  El Espíritu, el agua y la sangre.
Sal 147.  Glorifica al Señor, Jerusalén.
 Lc 5, 12-16.  Y enseguida la lepra se le quitó.
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